lunes, 17 de julio de 2023

BALCANATOLIA, EL CONTINENTE OLVIDADO QUE EXISTIÓ HACE 40 MILLONES DE AÑOS.

 Un equipo de paleontólogos y geólogos ha descubierto la existencia de un continente olvidado que existió hace unos 40 millones de años y que han bautizado como Balcanatolia (Balkanatolia), que hoy abarca los actuales Balcanes y Anatolia.

Según los investigadores franceses, estadounidenses y turcos el continente, que albergaba una fauna exótica, podría haber "allanado el camino" para que los mamíferos asiáticos colonizaran el sur de Europa hace 34 millones de años, según sugiere una nueva investigación publicada en Earth Science Reviews.

Los autores del nuevo estudio sugieren que el descenso del nivel del mar permitió a los mamíferos asiáticos entrar en Balcanatolia y sustituir a la fauna local, antes de pasar a Europa occidental y provocar una extinción repentina, conocida como la Grande Coupure.


Esta dramática pérdida de fauna europea se produjo hace unos 34 millones de años, al final de la época del Eoceno. Sin embargo, fósiles encontrados en los Balcanes apuntan a la presencia de mamíferos asiáticos en el sur de Europa mucho antes de la Grande Coupure, lo que sugiere una colonización anterior.

los investigadores han logrado dar una explicación a esta paradoja: revisando descubrimientos paleontológicos anteriores, revelaron que, durante gran parte del Eoceno, la región correspondiente a los actuales Balcanes y Anatolia albergaba una fauna terrestre homogénea, pero distinta de las de Europa y Asia oriental. 


Lo que descubrieron sugiere que Balcanatolia sirvió de trampolín para que los animales pasaran de Asia a Europa occidental, y que la transformación de la antigua masa terrestre de continente independiente a puente terrestre –y la posterior invasión con mamíferos asiáticos– coincidió con algunos "cambios paleogeográficos dramáticos", según informó Science Alert.

Así, de acuerdo con el análisis, hace unos 50 millones de años, Balcanatolia era un archipiélago aislado, separado de los continentes vecinos, donde prosperaba una fauna exótica que incluía, por ejemplo,  marsupiales de afinidad sudamericana y Embrithopoda (grandes mamíferos herbívoros parecidos a los hipopótamos) que antes se encontraban en África.  


Después, una combinación de descenso del nivel del mar, crecimiento de las capas de hielo antártico y cambios tectónicos conectó el continente de los Balcanes con Europa occidental, hace entre 40 y 34 millones de años.

Esto permitió a los mamíferos asiáticos, incluidos los roedores y los mamíferos de cuatro patas (también conocidos como ungulados), aventurarse hacia el oeste e invadir Balcanatolia, según muestra el registro fósil.

En otras palabras, los investigadores sugieren que los grandes cambios geográficos ocurridos hace 40 y 34 millones de años permitieron a los ungulados y roedores asiáticos colonizar Europa en dos etapas. En la primera de ellas, se instalaron en la propia Balcanatolia, donde sustituyeron a gran parte de la fauna existente antes de continuar posteriormente su conquista del continente europeo, dando lugar a la Grande Coupure.

el equipo también descubrió un nuevo yacimiento de fósiles con afinidad "claramente" asiática –fragmentos de mandíbulas pertenecientes a Brontoterios, animales parecidos a grandes rinocerontes– en Turquía (Büyükteflek) que data de hace entre 38 y 35 millones de años.


El sitio de la excavación situado en Turquía (Büyükteflek) (Gentileza Alexis Licht, Grégoire Métais/ Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS))

Los fósiles descubiertos, los más antiguos descubiertos en Anatolia hasta ahora, son anteriores a la Gran Cúpula en al menos 1,5 millones de años, lo que sugiere que los mamíferos asiáticos estaban bien encaminados hacia Europa a través de Balcanatolia; una prueba más que permitió al equipo esbozar la historia de este tercer continente euroasiático, encajado entre Europa, África y Asia.

"Estos cambios paleogeográficos instigaron la desaparición de Balcanatolia como provincia biogeográfica diferenciada y allanaron el camino para la dispersión de los clados endémicos asiáticos antes y durante la Grande Coupure en Europa occidental", concluyen los autores.


viernes, 9 de junio de 2023

LOS FÓSILES VIVIENTES.

 Llevan millones de años en la Tierra, y apenas han cambiado desde entonces. Pertenecen a los grupos animales más diversos, pero tienen una cosa en común: en ellos la evolución logró una temprana perfección que no hizo necesarios nuevos cambios. Son fósiles vivientes: cucarachas, iguanas, cocodrilos, escualos, escorpiones, ornitorrincos, demonios de Tasmania, nautilus y los redescubiertos celacantos integran este grupo de nueve fantásticos.


De acuerdo con las normas dictadas por la naturaleza y siguiendo la más elemental de las leyes físicas (a toda acción se corresponde una reacción), los millones de especies de seres vivos han ido variando sus formas, dimensiones y comportamientos, plegándose a los caprichos ambientales. El fin de esta estrategia no es otro que perpetuar las especies. Gracias a estos mecanismos evolutivos, que se activaron en el momento en el que, hace unos 3.800 millones de años, comenzó la vida, hoy la Tierra está habitada.

A partir de entonces y de la mano de la selección natural, todas las especies han sufrido milenarios liftings que han estilizado o redondeado su tamaño, eliminando patas, agregando alas, cambiando branquias por pulmones, haciéndoles surgir miles de ojos o colocándoles la boca en la espalda; son conocidas estrategias de supervivencia. Con ellas, las especies se adaptan mejor al medio y sobreviven. Esto es así en todas, y además no puede detenerse.



Pero no ocurre en todos los casos. A veces, sucede un error en el camino evolutivo o una catástrofe imprevista. Entonces, determinados grupos terminan en el callejón de la extinción. Esto ya les ha sucedido a miles de seres irrepetibles y les sucederá a otros tantos. El caso más conocido aconteció hace 65 millones de años, cuando un gigantesco meteorito cayó sobre la Tierra acabando con dos terceras partes de la biodiversidad entonces viva. Entre otros, aquel cuerpo celeste se llevó por delante al linaje de los dinosaurios, los auténticos dueños del planeta en dicho momento. Es decir, los más fuertes y preparados de cuantos seres existían entonces. Hay otros seres como el celacanto (pez óseo) en los que los cambios parecen estancados. Son un puñado de animales que en uno de sus saltos evolutivos alcanzaron una perfección casi absoluta. Lo lograron hace miles o millones de años. Y ahí siguen, igual que en épocas tan pretéritas en las que no había ni aparecido el hombre. Hasta finales de 1998, se pensaba que sólo existía una mínima población de este pez óseo en las aguas que rodean las Comores, en el océano Índico (localizada en 1938). Antes de ello se creía que este dinopez se había extinguido hace 60 millones de años. pero el biólogo Mark Erdmann, de la Universidad californiana de Berkeley, detectó una nueva población en Indonesia, a 10.000 kilómetros de las Comores.




Los celacantos aparecieron hace 360 millones de años, durante el periodo Devónico, alcanzando su mayor diversidad 150 millones de años después, ya en el Triásico, tras lo cual empezaron un largo declive que se suponía acabó con la extinción de todos ellos. Los registros fósiles señalan que en aquellos periodos ya habían alcanzado formas similares a las actuales: dos aletas pectorales y dos pélvicas, imbricadas en una base carnosa. Es decir, estos grandes peces sufrieron un camino evolutivo como todas las especies hasta que, en determinado momento ocurrido hace millones de años, se detuvo, conservándose desde entonces sin variaciones. Los celacantos son, en realidad, auténticos fósiles vivientes. La iguana marina, pariente cercano de los saurios extinguidos hace 65 millones de años y mensajero de aquel periodo, es el más recurrente de los actuales fósiles vivientes. Este reptil se separó de sus grandes parientes hace más de 200 millones de años. En su encierro de las Galápagos, no necesitó nada más que ver transcurrir los siglos para llegar al tercer milenio.

Mucho antes de que lo hicieran las iguanas, y pasando por alto las medusas, esponjas, equinodermos y otros invertebrados afines, los moluscos ya navegaban por los mares. En el periodo Cámbrico surgieron unos seres cuyas formas elípticas simbolizan la perfección. Hace 600 millones de años, las conchas de los nautilus conquistaron los mares. Algunas de estas especies aún colonizan sin inconveniente los arrecifes de los océanos Índico y Pacífico.

Los insectos, también invertebrados, son veteranos pobladores de nuestro planeta. Entre los primeros en aparecer están las cucarachas, presentes hace más de 300 millones de años. Sus formas no han variado. Es indudable que con este género la evolución echó el resto en cuanto a capacidad de supervivencia se refiere.




No contenta con adaptarse a cuantos cambios sufrió desde entonces nuestro planeta, es una de las escasísimas especies a las que no parece afectar la guerra sin cuartel que el hombre ha declarado a la naturaleza. Es más, la cucaracha se aprovecha de nuestra especie y nos parasita. Hasta tal punto que fue el primer animal localizado, sin ningún daño aparente, tras la explosión nuclear de Mururoa. Aunque hablando de radiactividad, la cucaracha tiene un compadre que resulta igual de resistente. Se trata del escorpión, que surgió junto con otros arácnidos y ácaros hace 350 millones de años. Lo hizo exactamente igual que se conserva ahora y diversos tests han confirmado su inmunidad a la radiactividad.


Es en el agua, caldo de cultivo donde se originó la vida, el lugar donde más especies ancestrales se concentran; la razón no es otra que los escasos cambios que se han registrado hasta la fecha en las profundidades oceánicas. Entre los más abundantes están los peces cartilaginosos. Tiburones, mantas y rayas lograron anatomía y formas de vida en el lejano Devónico. Lo hicieron de una manera que, en el contexto de la historia de la vida, debe ser considerada como instantánea. Igual que el celacanto, estos peces ya eran como son ahora hace más de 350 millones de años.



Con el paso del tiempo surgieron nuevos grupos animales: reptiles, anfibios, aves y mamíferos. Auténticos advenedizos ante la veteranía de aquellos otros. Los últimos en llegar fueron los mamíferos. Los más primitivos lo hicieron a lo largo del Triásico, aproximadamente hace unos 200 millones de años. Pero de aquellas formas ninguna ha sobrevivido. El ornitorrinco, uno de los pocos mamíferos que conserva la capacidad de poner huevos, es de los más antiguos. Su registro ronda los 200 millones de años.

Al margen de la evolución y agarrados a las más diversas condiciones, estos fósiles vivientes son testigos inmutables de gran parte de la historia del planeta. Suspendidos en el tiempo, han navegado por las más variables eras y parecían indestructibles a los cambios. Así ha sido hasta la llegada del hombre. Ante nuestra presión, de nada les valen a celacantos y tiburones la perfección de sus formas logradas hace millones de años.


jueves, 25 de mayo de 2023

LOS TRILOBITES, LOS REYES DE LOS MARES DEL PALEOZOICO.


 Entre los animales surgidos en el transcurso de la explosión cámbrica se destaca un grupo de artrópodos que podemos tomar como emblema del Paleozoico: los trilobites. Después de su aparición hace unos 521Ma, se diversificaron rápidamente y colonizaron todos los océanos del planeta. Durante unos 29Ma (501-472Ma) dominaron ampliamente las faunas marinas, pero después su diversidad fue disminuyendo hasta que, finalmente, desaparecieron a fines del Pérmico, hace unos 252Ma, junto con el 90% de la vida, en la más grande extinción que afectó a la Tierra.




Durante sus casi 270Ma de historia evolutiva y con alrededor de veinte mil especies, los trilobites se adaptaron a vivir en todos los ambientes marinos, desde plataformas someras hasta aguas profundas. La mayoría se alimentaba de materia orgánica presente en los sedimentos del fondo; otros eran predadores y carroñeros, y unos pocos, filtradores. Estos últimos tenían la capacidad de separar las partículas alimenticias en suspensión mediante un sistema especializado análogo a un colador.



Con tamaños que variaban desde unos pocos milímetros hasta más de 70cm, podemos imaginarlos con antenas y ojos prominentes y, con la ayuda de sus patas articuladas, caminando sobre el lecho marino o nadando en la columna de agua a diferentes profundidades. Una armadura los protegía, su cutícula dorsal, rica en carbonato de calcio. Era un caparazón recorrido por dos surcos longitudinales que lo dividían en un lóbulo central y dos laterales, lo cual dio el nombre en latín al grupo: trilobita o con tres lóbulos.




Transversalmente, el cuerpo de los trilobites también se dividía en tres partes. En la región anterior, el escudo cefálico presentaba ojos que, con sus múltiples lentes, constituyeron el primer aparato visual complejo del reino animal. Ventralmente el céfalo exhibía un par de antenas y la boca, la última asociada con una placa dura cuya morfología y sostén se relacionaba con el tipo de dieta del animal. En la parte media, el tórax, compuesto por segmentos articulados entre sí, otorgaba flexibilidad a la armadura rígida y permitía a los trilobites moverse sobre obstáculos, girar e incluso enrollarse. Cada segmento se correspondía en la zona ventral con un par de patas asociadas con laminillas branquiales. El escudo posterior, llamado pigidio, estaba formado por unos pocos segmentos fusionados.


La mayoría de los trilobites tenía ojos compuestos con cientos e incluso miles de pequeñas lentes que funcionaban como cristalinos individuales y colaboraban para formar imágenes muy nítidas. La peculiaridad de su aparato visual es que cada lente era un prisma alargado de calcita diáfana, mineral con la particular propiedad de que permite a la luz pasar sin refractarse a lo largo de uno de sus ejes cristalográficos. Los trilobites vieron el mundo en mil fragmentos de luz con una paleta de prismas de cristal.

Por su abundancia y su utilidad para resolver diversos problemas geológicos, los trilobites fueron intensamente estudiados durante los últimos dos siglos. Sus restos son también piezas clave para reconstruir la evolución temprana de los demás invertebrados paleozoicos.




Evidencias encontradas en la década de 1880 en las cuevas borgoñonas de Arcy-sur-Cure, en el noroeste de Francia, una de las cuales se llamó precisamente la Grotte du Trilobite, indican que desde hace por lo menos 15.000 años los seres humanos conocemos los restos fósiles de trilobites y los utilizamos como adornos o amuletos. En 1698, el naturalista galés Edward Lhuyd (1660-1709) describió científicamente e ilustró el primer trilobite, al que consideró el esqueleto de un ‘pez plano’. Este hecho marca el comienzo de una nueva relación con estos fósiles, que pasaron a ser algo más que adornos, pues se convirtieron en objetos de estudio.


martes, 11 de abril de 2023

LA PALEOGEOGRAFÍA.

 La Paleogeografía es el estudio que tiene como objetivo la reconstrucción de las condiciones geográficas existentes en la superficie terrestre a lo largo de los tiempos geológicos. En resumen es el estudio de la geografía en tiempos pasados.

Esta disciplina se aborda principalmente desde la geología histórica,​ y también desde la geografía.​ Las reconstrucciones paleogeográficas son posibles a partir de las evidencias que aportan otros campos de las ciencias de la Tierra como la estratigrafía, los indicadores paleoclimáticos, pedología, glaciología, paleomagnetismo, sedimentología, paleontología, tectónica, etc.​




Predecir cambios en la dinámica y compleja superficie de la tierra no es una tarea simple. En la mayoría de casos, no existe un adecuado registro de información que permita inferir conclusiones aceptables. A esto se le suma el hecho de que gran parte de las formas presentes en la superficie han evolucionado en tiempos geológicos (millones de años), muchas veces producto de condiciones geográficas bastante diferentes a las actuales. Esta dimensión histórica es una componente muy importante en el análisis de formas relictas y es sujeto de estudio de la paleogeografía.

Basándose en la premisa del uniformismo que implica que los procesos contemporáneos pueden usarse para inferir los procesos en el pasado, y con el soporte evidencial de la estratigrafía y precisas técnicas de fechado, este enfoque de la geografía es de primordial importancia para situar en contexto muchos procesos y accidentes geográficos actuales.


Los estudios paleogeográficos están basados en evidencias científicas de todo tipo, como son accidentes geográficos relictos, paleosuelos, análisis de las rocas sedimentarias, fósiles, entre otros que permiten reconstruir la paleogeografía de un determinado intervalo temporal conociendo con ello el tipo de clima, la conformación del relieve, el tipo de régimen hídrico, las clases de suelos existentes en la época, la distribución de las tierras emergidas, de los hielos, de los mares epicontinentales, de las cuencas oceánicas, deducir qué zonas estaban sumergidas y en qué época lo estaban, e incluso modelar la evolución paleogeográfica de un lugar, paisaje o región determinada, permitiendo con ello comprender la existencia de importantes rasgos en el paisaje que no se explican con la dinámica geográfica actual.

Los sistemas de análisis desarrollados por las ciencias físico-químicas son ampliamente utilizados por la paleogeografía entre ellos se pueden mencionar las series de datación basadas en la desintegración radiactiva de varios isótopos, los cambios en el paleomagnetismo o el análisis químico de los elementos contenidos en muestras de tierra o de hielo.

El ámbito temporal de la paleogeografía abarca desde el inicio de formación de la tierra en la era arcaica hasta las últimas variaciones geográficas importantes que se hayan dado en un paisaje a nivel local a durante el Holoceno.

Se consideran ramas de la paleogeografía especialidades como la paleoclimatología, la paleobiogeografía, la paleopedología y la paleohidrología. Son utilizados metodológicamente elementos de ciencias geológicas como la estratigrafía, paleontología, y sedimentología, pero también de ciencias biológicas como la botánica y la palinología. Obviamente también entra dentro del ámbito paleogeográfico el estudio de los mares y océanos tanto en la superficie líquida como en los fondos y la composición de la atmósfera.

Los conocimientos extraídos del conocimiento de la paleogeografía se utilizan en las prospecciones mineras y arqueológicas. Además permiten hacer predicciones sobre los movimientos futuros de los continentes.

Algunas teorías básicas de la Paleogeografía.

Movimiento de subida y bajada del nivel del mar o eustatismo: Es un movimiento en una escala de tiempo mucho más rápida que la anterior que no provoca un desplazamiento lateral. Muy a menudo se debe al fenómeno de la formación y fusión de un glaciar de grandes dimensiones como los inlandsis. En el nivel del mar ha habido variaciones de hasta 100 metros que han hecho que en varias épocas algunas islas y continentes separados hayan quedado unidos con importantes consecuencias biológicas que han permitido el paso de plantas y animales incluido el hombre con el caso más emblemático del Estrecho de Bering que formó un amplio territorio de tierra firme (llamado Beringia) entre el norte de América y Alaska.



Ciclo geográfico: Fue propuesto por William Morris Davis a finales del siglo XIX y explica la evolución de la superficie terrestre a escala local o regional a través del tiempo. Las montañas y demás accidentes geográficos están modelados por la influencia de una serie de factores que se manifiestan en el ciclo geográfico. Éste comienza con el levantamiento del relieve por procesos geológicos (fallas, vulcanismo, solevantamiento tectónico, etc.). Los ríos y el escurrimiento superficial comienzan a crear los valles de forma de V entre las montañas (la etapa llamada "juventud"). Durante esta primera etapa, el relieve es más escarpado y la más irregular. En un cierto plazo, las corrientes pueden tallar valles más anchos ("madurez") y después comenzar a serpentear, sobresaliendo solamente suaves colinas ("senectud"). Finalmente, todo llega a lo que es un llano plano, llano en la elevación más baja posible (llamado el "nivel de base") .



 Luego por fuerzas geológicas el paisaje experimenta solevantamiento, proceso que se conoce como "rejuvenecimiento", así hay otro levantamiento de montañas y el ciclo geográfico vuelve a comenzar. Es necesario aclarar que el rejuvenecimiento puede ocurrir en cualquier momento del ciclo, incluso en la juventud como ocurre en las zonas de fuerte actividad tectónica, o también el paisaje puede permanecer por millones de años en senectud como ocurre en zonas pasivas como existen en Australia o África.



Movimiento de las placas de la litosfera o Deriva continental: Fue propuesta por Alfred Wegener a principios del siglo XX y se trata de un movimiento de tipo tectónico que es producido por fuerzas endógenas del planeta Tierra. Según esta teoría la geografía del planeta Tierra estaba dominada hace millones de años por un único continente Pangea que progresivamente se ha ido disgregando en los continentes actuales. La deriva continental se está produciendo actualmente y separa unos pocos centímetros cada año Europa de América.

martes, 21 de marzo de 2023

DECUBREN UNA FLOR GIGANTE ATRAPADA EN AMBAR DE HACE 34 MILLONES DE AÑOS.

 Las propiedades de la resina habrían ayudado a evitar que los organismos crecieran en la flor y causaran daños.





Con un diámetro de 28 milímetros, un espécimen de flor fósil es casi tres veces más grande que otras flores fósiles conservadas en ámbar.

La flor, encerrada en resina de árbol fósil encontrada en la zona báltica del norte de Europa, data de hace 38 a 33,9 millones de años  (en el Eoceno tardío), y se cree que proviene de una antigua planta de hoja perenne con flores originalmente llamada Stewartia kowalewskii en 1872.






Eva-Maria Sadowski

Christa-Charlotte Hofmann

Las científicas, Eva-Maria Sadowski y Christa-Charlotte Hofmann volvieron a analizar el fósil excepcionalmente bien conservado,  con modernas tecnologías. Los autores extrajeron el polen de la muestra y su análisis sugiere que la flor está más estrechamente relacionada con el género Symplocos, también llamado Sweetleaf, ya que la corteza de algunas especies se usa para hacer refrescos. Este género incluye alrededor de 300 especies de arbustos y árboles con flores blancas o amarillas distribuidas en Asia y América. Muchas especies modernas crecen en regiones tropicales húmedas.

Los autores proponen un nuevo nombre para la flor de Symplocos kowalewskii. S. kowalewskii, que probablemente creció en la maleza arbustiva del bosque báltico. Hace unos 40 millones de años, el clima de la Tierra era más cálido y el norte de Europa estaba cubierto por un bosque tropical a templado. Los autores proponen que el tamaño raro de la flor probablemente se deba a un gran derrame de resina que habría encerrado la flor. Las propiedades de la resina habrían ayudado a evitar que los organismos crecieran en la flor y causaran daños, agregan.


jueves, 2 de marzo de 2023

LAS LIBÉLULAS Y LA PALEONTOOGÍA

 Los odonatos, junto con las efímeras, son considerados por los paleontólogos como los insectos más antiguos de la Tierra.  Encontramos un ejemplo en el fósil de un Meganisóptero Meganeurido, Namurotypus sippelli , que vivió hace más de 320 millones de años, en el periodo Carbonífero.El estudio de los fósiles permite un buen conocimiento de los diferentes grupos de odonatos en el curso de la historia geológica precuaternaria.




Los odonatos verdaderos aparecieron a mediados del Pérmico, con los zygopteros actuales (Zygoptera). El linaje anisopteros y “anisozygópteros” (Epiproctophora) es conocido desde principios del Jurásico. Ente ellos, las formas “anisozygopteros” se extienden hasta mediados del Cretácico, extinguiéndose con posterioridad. Sólo sobreviven a dicha extinción dos especies asiáticas, auténticos fósiles vivientes: Epiophlebia superstes en Japón y Epiophlebia laidlawi en Nepal e India. Los anisópteros actuales (Anisoptera) derivan de los anisozygópteros. Su origen y aparición no parece sincrónica con la de los zygopteros actuales, les separan aproximadamente 57 millones de años, según la información que arrojan los fósiles conocidos actualmente.


Las libélulas primitivas (Proto-odonatos) eran insectos gigantescos. Por la envergadura de sus alas, algunos meganisopteros están entre los insectos más grandes que han existido jamás. Se complace en estratos del Carbonífero en Commenty (L'Allier, Francia). Especies como Meganeura monyi y Meganeuropsis persiana , presentaron una envergadura alar de 70-72 cm, comparable a las de pequeñas rapaces actuales, como cernícalos o gavilanes.


Las larvas de estos insectos deben tener enormes proporciones, aunque no se conoce ninguna larva de los odonatos del Paleozoico. La presencia de una máscara articulada, que podría ser desplegada para la captura de presas, en todas las larvas conocidas de libélulas actuales y pruebas fósiles que ambos proceden de un mismo ancestro común (línea monofilética). Debido al descubrimiento de nuevos fósiles ya la mejora del conocimiento de las afinidades que hay entre los grupos, la clasificación de estos insectos es muy compleja y está sujeta a una revisión continua.


La evolución de los insectos ocurridos en cuatro etapas. Nos centraremos en las dos primeras ya que son los periodos en los que surgen los odonatos, concretamente las libélulas.

La primera etapa se conoce como el estadio de Apterygota. Estos fueron la forma más simple de insectos. No se presentan alas ni se desarrollan otros tipos de supuestos. No tienen alas, ni desarrollan extremidades o partes del cuerpo diferenciadas. Los lepismas o pececillos plateados son los insectos más similares a los de esta época. No presentaban metamorfosis, en lugar de ella tenían un crecimiento ametábolo. El desarrollo de tipo ametábolo supone que no hay diferencias entre juveniles y adultos, excepto por la presencia de genitales y gónadas. Los fósiles de esta época (Devónico medio) ya muestran las características especializadas del orden de los insectos.


La segunda etapa, conocida como la etapa Paleoptera, implica el desarrollo de alas en los insectos. Este fue un paso muy importante para su proceso evolutivo. La presencia de alas ahora dotaba al insecto de la capacidad de hacer varias funciones, ahora podía volar grandes distancias y por lo tanto dispersar la vida vegetal, viajar en busca de nuevas fuentes de alimento, encontrar parejas reproductivas fácilmente y la capacidad de escapar de depredadores .

Junto con el desarrollo de las alas vino un nuevo tipo más complejo de metamorfosis: el desarrollo hemimetábolo. Se trata de una metamorfosis incompleta, esto significa que en algún momento del desarrollo del individuo hay algún cambio para llegar a la fase adulta. En este proceso, el huevo se deposita en el agua, donde se convierte en una ninfa. La ninfa se asemeja a los adultos, pero no hay una etapa de pupa. Sin embargo, la ninfa pasará por varias mudas antes de llegar a la fase adulta. Metamorfosis y muda son procesos diferentes, la muda permite el crecimiento del insecto, ya que el exoesqueleto es rígido y no crece con él.


Los fósiles de los primeros insectos alados arcaicas se remontan a finales del Carbonífero (hace unos 300 millones de años). Estos insectos fueron del orden Paleodictyoptera, que es el grupo más antiguo de los insectos alados. Paleodictyoptera fueron los precursores de la forma moderna de los odonatos. Las libélulas, pertenecientes al orden Odonata, son unos de los insectos más antiguos que perviven aún hoy y que no han cambiado mucho de sus antepasados.

Todos los odonatos comparten algunas características similares en la visión, ciclo de vida, hábitat, morfología, vuelo, presa de caza y el apareamiento.


jueves, 9 de febrero de 2023

LOS ESTROMATOLITOS

 Los estromatolitos son  estructuras organo-sedimentarias laminadas  que crecen adheridas al sustrato y emergen verticalmente del mismo, produciendo estructuras de gran variedad morfológica, volumétrica y biogeográfica. Su inicial formación y desarrollo a lo largo del tiempo, se debe a la actividad de poblaciones microbianas (típicamente dominadas por cianobacterias), que pasivamente facilitan la precipitación de carbonatos.



Además de las cianobacterias, en estromatolitos actuales la microflora puede incluir algas (especialmente verdes y diatomeas), hongos, crustáceos, insectos, esporas, polen, rodofitas y fragmentos y sedimentos de todo tipo, que pueden llegar a calcificar dentro de la estructura. La variedad biológica de cada comunidad estromatolítica dependerá de condiciones ambientales e hidrológicas: hipersalino, dulceacuícola, intermareales, submareales, fuertes corrientes, moderadas, nulas, cálido, templado, altitud (afecta a la exposición de luz UV).

En la superficie, que es generalmente rugosa, porosa y cubierta por mucílago, filamentos, etc. partículas de carbonato (y a veces también terrígenos) van quedando atrapadas, hasta que la cementación por crecimiento de cristales forma una capa más. De esta manera la estructura aumenta en tamaño. Por su naturaleza rocosa, los estromatolitos tienen mucho potencial para perdurar como un fósil.



Los estromatolitos están representados por una gran variedad de morfologías macroscópicas: columnares, domales hemiesféricos, en forma de cabezal u hongo, en forma de "cama" o de twinky wonder, en forma de cono o en forma de arbusto, pueden ser cónicos, alveolados, y en ocasiones con combinaciones de forma. Pueden aparecer en parches o grandes extensiones.

Igual que con los microfósiles, los estromatolitos existen en todas las eras geológicas (no es esto increíble?!). Incluso actualmente crecen en muchos lugares del mundo. Hay algunos más históricos que otros (por ejemplo los de Shark Bay, Australia; Andros Island, Bahamas; y el Golfo Pérsico) pero todos son importantes. Particularmente los de Shark Bay destacan por ser un análogo perfecto para describir algunos de los más antiguos ejemplares de estromatolitos, que por cierto también están en Australia.



Algunos aspectos que los hacen sumamente importantes dentro de la geología y la biología:

1. Son la evidencia de vida más antigua que se conoce en la Tierra. Las rocas ígneas más antiguas de la Tierra están en Groenlandia y tienen 3800 millones de años. Los estromatolitos más antiguos son de Warrawoona, Australia y tienen unos 3500 millones de años (Precámbricos - Arqueanos). La edad de la Tierra como planeta acrecionado se calcula en 4500 millones de años. La teoría dice que, dadas las condiciones en esa época, los primeros habitantes de la Tierra debieron ser organismos unicelulares, procariontes, y anaerobios. Por tanto, los estromatolitos forman parte del registro fósil más importante de la vida microbiológica temprana. Pero además, vida microscópica fototrófica.

2. Son organismos que han mantenido hasta hoy su línea evolutiva. Dentro del registro fósil existen organismos pancrónicos, es decir que no se han extinguido desde su aparición. Algunos ejemplos son el pez celacanto (Coelacanthus sp.), el árbol ginko (Ginko biloba), las cícadas y los estromatolitos (a veces incluidos los microorganismos). Sin embargo, la variedad morfológica más importante en la historia de los estromatolitos proviene del Proterozoico. Actualmente existen en lugares más restringidos que en esa época y seguramente continuarán su existencia por mucho más.

3. Son evidencia de ciclos biogeoquímicos antiguos. Porque los microbios reciclan elementos, inevitablemente forman ciclos biogeoquímocos. El ciclo del carbono, por ejemplo, es fundamental en los procesos atmosféricos (concentración de CO2, conversión de ozono, formación de carbonatos, orgánicos volátiles, etc.), climáticos (efecto invernadero) y biológicos (como elemento principal en moléculas orgánicas). Es un elemento que se recicla constante y perpetuamente en la Tierra. Una manera de entrar al ciclo del carbono es fijándolo en forma de sal (como el carbonato de calcio, CaCO3), como hacen los microbios estromatolíticos.

4. Son los primeros oxigenadores de la atmósfera. Las cianobacterias son ampliamente reconocidas como organismos que existieron hace al menos unos 3500 millones de años. Los organismos que actualmente soportan a las comunidades estromatolíticas son las cianobacterias, que son fotosintéticas oxigénicas, es decir que al hacer fotosíntesis, liberan oxígeno a la atmósfera. El incremento de este gas está evidenciado geológica y biológicamente y ocurrió masivamente hace 2500 Ma; sin embargo, se sabe que existieron zonas con incrementos de oxígeno localizados. Actualmente el 98% de los organismos eucariontes (como nosotros) prescinde de oxígeno para llevar a cabo funciones metabólicas vitales (formación de ATP).

5. Son paleoindicadores ambientales. El crecimiento estromatolítico está inevitablemente ligado a cuerpos de agua (salinos, salobres y dulceacuícolas) donde la precipitación de CaCO3 pueda ocurrir. Debido a que los estromatolitos se forman bajo condiciones específicas de luz, salinidad, pH, profundidad, temperatura, nutrientes, etc., es posible relacionar condiciones ambientales con parámetros litológicos, mineralógicos, o de facies en estromatolitos fósiles de cualquier era geológica. Como mínimo indican la presencia de cuerpos de agua, pero, como siempre, la cantidad de información que pueda extraerse de un fósil, dependerá de su grado de preservación.

6. Son los primeros formadores de zonas arrecifales. El crecimiento óptimo observado en estromatolitos marinos actuales se da en zonas someras (15 m), pero pueden crecer en aguas más profundas y más someras. Al crecer en masa, forman arrecifes, que ofrecen un ecosistema distinto para miles de especies. Ofrecen alimento, refugio, aguas tranquilas (ideal para la reproducción de peces, moluscos, crustáceos, etc.), sustrato para organismos rastreros y otros microorganismos, evitan el arrastre del sustrato por embate de las olas. Al crear nuevos ecosistemas, es probable que promovieran la especiación de muchos grupos taxonómicos a través de millones de años.




Dónde se encuentran los estromatolitos

Actualmente solo podemos encontrarlos en determinados sitios del planeta:

Bahamas.

Bahía tiburón en Australia.

Cuatro Ciénagas en México.

Laguna de Bacalar en México.

Laguna Chichankanab en México.

Lagoa Salgada en Brasil.

Mar rojo.

Reserva Nacional Pampa del Tamarugal en Chile.

Salar de Llamara en Chile.

Yellowstone en Estados Unidos.


Un dato curioso está basado en que todos los sitios anteriormente descritos constituyen comunidades estromatolíticas desarrolladas a nivel del mar y en climas cálidos. Hace unos años, se descubrió una excepción: en la Puna Argentina, uno de los sitios más hostiles del planeta, en donde existen características similares a las de la Tierra primitiva, investigadoras e investigadores encontraron diversas comunidades estromatolíticas en:

Laguna Socompa en la provincia de Salta.

Laguna Diamante en Catamarca.

Ojos de mar en Tolar Grande en Salta.

Pero eso no es todo, gracias al trabajo de una gran cantidad de personas se descubrió que la laguna Socompa constituye un caso muy particular debido a que es el único sitio en el mundo en donde coexisten estromatolitos vivos (en actual formación) y fosilizados.



Los estromatolitos no son una estructura común en todos los ecosistemas acuáticos de nuestro planeta, pero generalmente se distribuyen en un entorno limitado donde las condiciones propician la deposición de los minerales que los componen.