miércoles, 3 de junio de 2026

PALEONTÓLOGOS IDENTIFICAN NUEVA ESPECIE DE AJOLOTE FÓSIL EN EL ESTADO MEXICANO DE HIDALGO.

 Los paleontólogos han identificado una nueva especie del género de ajolotes Ambystoma a partir de varios ejemplares fosilizados encontrados en lo profundo de los afloramientos rocosos del estado mexicano de Hidalgo. Llamada Ambystoma quetzalcoatli, la especie está estrechamente relacionada con las especies vivas de la parte central del Cinturón Volcánico Transmexicano, incluyendo el ajolote mexicano moderno (Ambystoma mexicanum) y otras especies que habitan en lagos.


Reconstrucción del paleolaco de Santa María Amajac durante el Plioceno Tardío; la paleobiodiveriedad del paleolaco incluía microvertebrados como la salamandra ambystomátida Ambystoma quetzalcoatli, Paleocharacodon guzmanae y peces similares a Goodea, anuros y numerosas especies de plantas terrestres y acuáticas como Nymphaea sp., Scirpus sp., Typha sp. Crédito de la imagen: Diana Guzmán-Madrid.

Ambystoma quetzalcoatli vivió hace aproximadamente 4,2 millones de años, durante el Plioceno tardío, en un lago de montaña ahora desaparecido en lo que hoy es la zona de Santa María Amajac en Hidalgo.

La especie representa el registro más antiguo conocido del género Ambystoma en México.

"El ambistoma es un género de salamandra endémico de Norteamérica, nombrado en 1838", dijeron los paleontólogos de la Universidad Nacional Autónoma de México Jorge Herrera-Flores y María Patricia Velasco-de León.

"Este género destaca entre las salamandras modernas por su biología del desarrollo única, caracterizada por la pedomorfosis de algunas especies, con individuos adultos que conservan rasgos larvales más adelante en la vida."

"Todas las especies vivas de Ambystoma están distribuidas en Norteamérica, con un rango geográfico que va desde el sur de Canadá, pasando por la mayor parte de Estados Unidos y la meseta mexicana."

"El género Ambystoma incluye 38 especies vivas, de las cuales 18 se encuentran en México y 17 son endémicas del país."

"El registro fósil de Ambystoma es relativamente bueno, especialmente en Estados Unidos, donde los fósiles de la salamandra tigre (Ambystoma tigrinum) son comunes y se han nombrado algunas especies extintas."


El esqueleto del subadulto Ambystoma quetzalcoatli. Crédito de la imagen: Jorge A. Herrera-Flores & María Patricia Velasco-de León, doi: 10.26879/1644.

En su estudio, los investigadores estudiaron varios especímenes fósiles de salamandra recogidos a principios del 2000 en el yacimiento fósil Sanctorum de la zona de Santa María Amajac.

Luego compararon los fósiles con varias especies mexicanas relacionadas, confirmando que el material representa una nueva especie de Ambystoma.

La nueva especie poseía una combinación de características esqueléticas que no se ven en parientes vivos.

La primera es una abertura distintiva en forma de V en la parte frontal de los huesos de la premaxilar.

La segunda es una brecha en la parte superior del cráneo que persiste a lo largo de diferentes etapas de desarrollo, un rasgo asociado a la conservación de rasgos juveniles en la edad adulta, conocida como pedomorfosis.

El tercero es un hueso de forma inusual en la base del cráneo: el parasfenoideo.

"Encontramos tres aspectos morfológicos clave del cráneo que apoyan la denominación de Ambystoma quetzalcoatli como especie distinta", dijeron los científicos.

El descubrimiento de Ambystoma quetzalcoatli también arroja luz sobre la biodiversidad del antiguo sistema lacustre Amajac.

La región ya ha proporcionado varias especies fósiles que no se encuentran en ningún otro lugar, incluyendo robles extintos, un escarabajo, una diatomea y un pez goodeid.

Los autores sostienen que el aislamiento geográfico creado por las cadenas montañosas circundantes pudo haber promovido la evolución de especies locales únicas.

"La descripción de una nueva especie de fósil de ambystomatidae confirma la alta diversidad y disparidad morfológica que existen dentro de los Ambystomatidae a lo largo de su historia evolutiva, especialmente para las especies mexicanas", concluyeron.

"Además, la zona de Santa María Amajac está confirmada como piedra angular para entender el origen de las faunas megadiversas modernas en México, con mayor potencial para nuevos hallazgos."

El artículo del equipo se publicó en la revista Palaeontologia Electronica.

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