martes, 21 de marzo de 2023

DECUBREN UNA FLOR GIGANTE ATRAPADA EN AMBAR DE HACE 34 MILLONES DE AÑOS.

 Las propiedades de la resina habrían ayudado a evitar que los organismos crecieran en la flor y causaran daños.





Con un diámetro de 28 milímetros, un espécimen de flor fósil es casi tres veces más grande que otras flores fósiles conservadas en ámbar.

La flor, encerrada en resina de árbol fósil encontrada en la zona báltica del norte de Europa, data de hace 38 a 33,9 millones de años  (en el Eoceno tardío), y se cree que proviene de una antigua planta de hoja perenne con flores originalmente llamada Stewartia kowalewskii en 1872.






Eva-Maria Sadowski

Christa-Charlotte Hofmann

Las científicas, Eva-Maria Sadowski y Christa-Charlotte Hofmann volvieron a analizar el fósil excepcionalmente bien conservado,  con modernas tecnologías. Los autores extrajeron el polen de la muestra y su análisis sugiere que la flor está más estrechamente relacionada con el género Symplocos, también llamado Sweetleaf, ya que la corteza de algunas especies se usa para hacer refrescos. Este género incluye alrededor de 300 especies de arbustos y árboles con flores blancas o amarillas distribuidas en Asia y América. Muchas especies modernas crecen en regiones tropicales húmedas.

Los autores proponen un nuevo nombre para la flor de Symplocos kowalewskii. S. kowalewskii, que probablemente creció en la maleza arbustiva del bosque báltico. Hace unos 40 millones de años, el clima de la Tierra era más cálido y el norte de Europa estaba cubierto por un bosque tropical a templado. Los autores proponen que el tamaño raro de la flor probablemente se deba a un gran derrame de resina que habría encerrado la flor. Las propiedades de la resina habrían ayudado a evitar que los organismos crecieran en la flor y causaran daños, agregan.


jueves, 2 de marzo de 2023

LAS LIBÉLULAS Y LA PALEONTOOGÍA

 Los odonatos, junto con las efímeras, son considerados por los paleontólogos como los insectos más antiguos de la Tierra.  Encontramos un ejemplo en el fósil de un Meganisóptero Meganeurido, Namurotypus sippelli , que vivió hace más de 320 millones de años, en el periodo Carbonífero.El estudio de los fósiles permite un buen conocimiento de los diferentes grupos de odonatos en el curso de la historia geológica precuaternaria.




Los odonatos verdaderos aparecieron a mediados del Pérmico, con los zygopteros actuales (Zygoptera). El linaje anisopteros y “anisozygópteros” (Epiproctophora) es conocido desde principios del Jurásico. Ente ellos, las formas “anisozygopteros” se extienden hasta mediados del Cretácico, extinguiéndose con posterioridad. Sólo sobreviven a dicha extinción dos especies asiáticas, auténticos fósiles vivientes: Epiophlebia superstes en Japón y Epiophlebia laidlawi en Nepal e India. Los anisópteros actuales (Anisoptera) derivan de los anisozygópteros. Su origen y aparición no parece sincrónica con la de los zygopteros actuales, les separan aproximadamente 57 millones de años, según la información que arrojan los fósiles conocidos actualmente.


Las libélulas primitivas (Proto-odonatos) eran insectos gigantescos. Por la envergadura de sus alas, algunos meganisopteros están entre los insectos más grandes que han existido jamás. Se complace en estratos del Carbonífero en Commenty (L'Allier, Francia). Especies como Meganeura monyi y Meganeuropsis persiana , presentaron una envergadura alar de 70-72 cm, comparable a las de pequeñas rapaces actuales, como cernícalos o gavilanes.


Las larvas de estos insectos deben tener enormes proporciones, aunque no se conoce ninguna larva de los odonatos del Paleozoico. La presencia de una máscara articulada, que podría ser desplegada para la captura de presas, en todas las larvas conocidas de libélulas actuales y pruebas fósiles que ambos proceden de un mismo ancestro común (línea monofilética). Debido al descubrimiento de nuevos fósiles ya la mejora del conocimiento de las afinidades que hay entre los grupos, la clasificación de estos insectos es muy compleja y está sujeta a una revisión continua.


La evolución de los insectos ocurridos en cuatro etapas. Nos centraremos en las dos primeras ya que son los periodos en los que surgen los odonatos, concretamente las libélulas.

La primera etapa se conoce como el estadio de Apterygota. Estos fueron la forma más simple de insectos. No se presentan alas ni se desarrollan otros tipos de supuestos. No tienen alas, ni desarrollan extremidades o partes del cuerpo diferenciadas. Los lepismas o pececillos plateados son los insectos más similares a los de esta época. No presentaban metamorfosis, en lugar de ella tenían un crecimiento ametábolo. El desarrollo de tipo ametábolo supone que no hay diferencias entre juveniles y adultos, excepto por la presencia de genitales y gónadas. Los fósiles de esta época (Devónico medio) ya muestran las características especializadas del orden de los insectos.


La segunda etapa, conocida como la etapa Paleoptera, implica el desarrollo de alas en los insectos. Este fue un paso muy importante para su proceso evolutivo. La presencia de alas ahora dotaba al insecto de la capacidad de hacer varias funciones, ahora podía volar grandes distancias y por lo tanto dispersar la vida vegetal, viajar en busca de nuevas fuentes de alimento, encontrar parejas reproductivas fácilmente y la capacidad de escapar de depredadores .

Junto con el desarrollo de las alas vino un nuevo tipo más complejo de metamorfosis: el desarrollo hemimetábolo. Se trata de una metamorfosis incompleta, esto significa que en algún momento del desarrollo del individuo hay algún cambio para llegar a la fase adulta. En este proceso, el huevo se deposita en el agua, donde se convierte en una ninfa. La ninfa se asemeja a los adultos, pero no hay una etapa de pupa. Sin embargo, la ninfa pasará por varias mudas antes de llegar a la fase adulta. Metamorfosis y muda son procesos diferentes, la muda permite el crecimiento del insecto, ya que el exoesqueleto es rígido y no crece con él.


Los fósiles de los primeros insectos alados arcaicas se remontan a finales del Carbonífero (hace unos 300 millones de años). Estos insectos fueron del orden Paleodictyoptera, que es el grupo más antiguo de los insectos alados. Paleodictyoptera fueron los precursores de la forma moderna de los odonatos. Las libélulas, pertenecientes al orden Odonata, son unos de los insectos más antiguos que perviven aún hoy y que no han cambiado mucho de sus antepasados.

Todos los odonatos comparten algunas características similares en la visión, ciclo de vida, hábitat, morfología, vuelo, presa de caza y el apareamiento.


jueves, 9 de febrero de 2023

LOS ESTROMATOLITOS

 Los estromatolitos son  estructuras organo-sedimentarias laminadas  que crecen adheridas al sustrato y emergen verticalmente del mismo, produciendo estructuras de gran variedad morfológica, volumétrica y biogeográfica. Su inicial formación y desarrollo a lo largo del tiempo, se debe a la actividad de poblaciones microbianas (típicamente dominadas por cianobacterias), que pasivamente facilitan la precipitación de carbonatos.



Además de las cianobacterias, en estromatolitos actuales la microflora puede incluir algas (especialmente verdes y diatomeas), hongos, crustáceos, insectos, esporas, polen, rodofitas y fragmentos y sedimentos de todo tipo, que pueden llegar a calcificar dentro de la estructura. La variedad biológica de cada comunidad estromatolítica dependerá de condiciones ambientales e hidrológicas: hipersalino, dulceacuícola, intermareales, submareales, fuertes corrientes, moderadas, nulas, cálido, templado, altitud (afecta a la exposición de luz UV).

En la superficie, que es generalmente rugosa, porosa y cubierta por mucílago, filamentos, etc. partículas de carbonato (y a veces también terrígenos) van quedando atrapadas, hasta que la cementación por crecimiento de cristales forma una capa más. De esta manera la estructura aumenta en tamaño. Por su naturaleza rocosa, los estromatolitos tienen mucho potencial para perdurar como un fósil.



Los estromatolitos están representados por una gran variedad de morfologías macroscópicas: columnares, domales hemiesféricos, en forma de cabezal u hongo, en forma de "cama" o de twinky wonder, en forma de cono o en forma de arbusto, pueden ser cónicos, alveolados, y en ocasiones con combinaciones de forma. Pueden aparecer en parches o grandes extensiones.

Igual que con los microfósiles, los estromatolitos existen en todas las eras geológicas (no es esto increíble?!). Incluso actualmente crecen en muchos lugares del mundo. Hay algunos más históricos que otros (por ejemplo los de Shark Bay, Australia; Andros Island, Bahamas; y el Golfo Pérsico) pero todos son importantes. Particularmente los de Shark Bay destacan por ser un análogo perfecto para describir algunos de los más antiguos ejemplares de estromatolitos, que por cierto también están en Australia.



Algunos aspectos que los hacen sumamente importantes dentro de la geología y la biología:

1. Son la evidencia de vida más antigua que se conoce en la Tierra. Las rocas ígneas más antiguas de la Tierra están en Groenlandia y tienen 3800 millones de años. Los estromatolitos más antiguos son de Warrawoona, Australia y tienen unos 3500 millones de años (Precámbricos - Arqueanos). La edad de la Tierra como planeta acrecionado se calcula en 4500 millones de años. La teoría dice que, dadas las condiciones en esa época, los primeros habitantes de la Tierra debieron ser organismos unicelulares, procariontes, y anaerobios. Por tanto, los estromatolitos forman parte del registro fósil más importante de la vida microbiológica temprana. Pero además, vida microscópica fototrófica.

2. Son organismos que han mantenido hasta hoy su línea evolutiva. Dentro del registro fósil existen organismos pancrónicos, es decir que no se han extinguido desde su aparición. Algunos ejemplos son el pez celacanto (Coelacanthus sp.), el árbol ginko (Ginko biloba), las cícadas y los estromatolitos (a veces incluidos los microorganismos). Sin embargo, la variedad morfológica más importante en la historia de los estromatolitos proviene del Proterozoico. Actualmente existen en lugares más restringidos que en esa época y seguramente continuarán su existencia por mucho más.

3. Son evidencia de ciclos biogeoquímicos antiguos. Porque los microbios reciclan elementos, inevitablemente forman ciclos biogeoquímocos. El ciclo del carbono, por ejemplo, es fundamental en los procesos atmosféricos (concentración de CO2, conversión de ozono, formación de carbonatos, orgánicos volátiles, etc.), climáticos (efecto invernadero) y biológicos (como elemento principal en moléculas orgánicas). Es un elemento que se recicla constante y perpetuamente en la Tierra. Una manera de entrar al ciclo del carbono es fijándolo en forma de sal (como el carbonato de calcio, CaCO3), como hacen los microbios estromatolíticos.

4. Son los primeros oxigenadores de la atmósfera. Las cianobacterias son ampliamente reconocidas como organismos que existieron hace al menos unos 3500 millones de años. Los organismos que actualmente soportan a las comunidades estromatolíticas son las cianobacterias, que son fotosintéticas oxigénicas, es decir que al hacer fotosíntesis, liberan oxígeno a la atmósfera. El incremento de este gas está evidenciado geológica y biológicamente y ocurrió masivamente hace 2500 Ma; sin embargo, se sabe que existieron zonas con incrementos de oxígeno localizados. Actualmente el 98% de los organismos eucariontes (como nosotros) prescinde de oxígeno para llevar a cabo funciones metabólicas vitales (formación de ATP).

5. Son paleoindicadores ambientales. El crecimiento estromatolítico está inevitablemente ligado a cuerpos de agua (salinos, salobres y dulceacuícolas) donde la precipitación de CaCO3 pueda ocurrir. Debido a que los estromatolitos se forman bajo condiciones específicas de luz, salinidad, pH, profundidad, temperatura, nutrientes, etc., es posible relacionar condiciones ambientales con parámetros litológicos, mineralógicos, o de facies en estromatolitos fósiles de cualquier era geológica. Como mínimo indican la presencia de cuerpos de agua, pero, como siempre, la cantidad de información que pueda extraerse de un fósil, dependerá de su grado de preservación.

6. Son los primeros formadores de zonas arrecifales. El crecimiento óptimo observado en estromatolitos marinos actuales se da en zonas someras (15 m), pero pueden crecer en aguas más profundas y más someras. Al crecer en masa, forman arrecifes, que ofrecen un ecosistema distinto para miles de especies. Ofrecen alimento, refugio, aguas tranquilas (ideal para la reproducción de peces, moluscos, crustáceos, etc.), sustrato para organismos rastreros y otros microorganismos, evitan el arrastre del sustrato por embate de las olas. Al crear nuevos ecosistemas, es probable que promovieran la especiación de muchos grupos taxonómicos a través de millones de años.




Dónde se encuentran los estromatolitos

Actualmente solo podemos encontrarlos en determinados sitios del planeta:

Bahamas.

Bahía tiburón en Australia.

Cuatro Ciénagas en México.

Laguna de Bacalar en México.

Laguna Chichankanab en México.

Lagoa Salgada en Brasil.

Mar rojo.

Reserva Nacional Pampa del Tamarugal en Chile.

Salar de Llamara en Chile.

Yellowstone en Estados Unidos.


Un dato curioso está basado en que todos los sitios anteriormente descritos constituyen comunidades estromatolíticas desarrolladas a nivel del mar y en climas cálidos. Hace unos años, se descubrió una excepción: en la Puna Argentina, uno de los sitios más hostiles del planeta, en donde existen características similares a las de la Tierra primitiva, investigadoras e investigadores encontraron diversas comunidades estromatolíticas en:

Laguna Socompa en la provincia de Salta.

Laguna Diamante en Catamarca.

Ojos de mar en Tolar Grande en Salta.

Pero eso no es todo, gracias al trabajo de una gran cantidad de personas se descubrió que la laguna Socompa constituye un caso muy particular debido a que es el único sitio en el mundo en donde coexisten estromatolitos vivos (en actual formación) y fosilizados.



Los estromatolitos no son una estructura común en todos los ecosistemas acuáticos de nuestro planeta, pero generalmente se distribuyen en un entorno limitado donde las condiciones propician la deposición de los minerales que los componen.

viernes, 27 de enero de 2023

HALLAN HUELLAS DE DINOSAURIOS DEL JURASICO EN CHINA.

 


Un equipo internacional de paleontólogos ha descubierto en la cima de una pared rocosa de la cuenca de Zigui, en la provincia china de Hubei, las primeras huellas de un dinosaurio del Jurásico Medio.

Según expertos de la Academia de las Ciencias de China, el hallazgo consiste en al menos 11 huellas que datan de hace entre 165 y 174 millones de años. Las huellas están situadas en un alto muro de piedra con una pendiente de más de 60 grados.


A pesar del mal estado de conservación, los expertos lograron identificar 10 pisadas de saurópodo, incluidas cinco de las patas delanteras y cinco de las patas traseras. Nueve de ellas formaron una pista. De acuerdo con la relación de aspecto y el ancho de la huella, y otras características, los científicos concluyeron que pertenecen a un ejemplar joven de Brontopodus, de unos cuatro metros de longitud.



Los investigadores determinaron que las huellas se dejaron mientras el espécimen caminaba a una velocidad de hasta seis kilómetros por hora.

Otra pisada pertenece a un terópodo, una especie de dinosaurio carnívoro de tres dedos. También se encontraba en muy mal estado de conservación. A pesar de las dificultades, los expertos sugieren que estas huellas son un espécimen del tipo Eubrontes.

El descubrimiento de las huellas aporta pistas sobre la paleofauna, que habitó la provincia hace millones de años. Las estructuras sedimentarias originales, como fisuras de lodo, así como huellas de insectos y fósiles de bivalvos, indican que esta área alguna vez fue un ambiente de depósito lacustre, y las plantas y los fósiles de polen producidos en la misma capa indican una vegetación que prefiere la sequía y el calor, lo que indica que la región alguna vez fue cálida y seca.

(fotos cortesía de científicos e investigadores / China Science News.).

martes, 10 de enero de 2023

DESCUBREN QUE COMÍAN LOS PRIMEROS DINOSAURIOS.

 Los dinosaurios dominaron la tierra durante la era Mesozoica hasta su extinción hace 66 millones de años. Incluían grupos de gigantes vegetarianos como los saurópodos de cuello largo y especies carnívoras como el Tyrannosaurus rex y sus parientes evolutivos. Sin embargo, los orígenes de los dinosaurios fueron mucho más humildes y se remontan al período Triásico, con la aparición de los primeros dinosaurios definitivos hace aproximadamente 235 millones de años. Aquellos primeros dinosaurios resultan enigmáticos.


El misterio que rodea a esos dinosaurios primigenios se debe a que se ha venido desconociendo de qué vivían y cómo lograron sobrevivir a una extinción. Eran mucho más pequeños que sus parientes evolutivos posteriores y durante la mayor parte del Triásico estuvieron a la sombra de reptiles parecidos a los cocodrilos. Hasta ahora, apenas se sabía nada sobre la diversidad dietética y ecológica de los primeros dinosaurios, pero es obvio que algo debió ocurrir en el Triásico que permitió a los dinosaurios soportar la extinción masiva del Triásico-Jurásico y adaptarse tras ella, convirtiéndose en el grupo dominante durante el resto del Mesozoico.


El equipo de Antonio Ballell y Mike Benton, de la Universidad de Bristol en el Reino Unido, se propuso averiguar de qué se alimentaban esos primeros dinosaurios y para ello recurrió a una serie de métodos informáticos capaces de analizar en profundidad la forma y función de los dientes de los primeros dinosaurios y compararlos con los de los reptiles actuales que tienen dietas diversas.



Con estos métodos, los autores del estudio consiguieron determinar cuánto se parecían en términos alimentarios los primeros dinosaurios a algunos animales modernos, obteniendo así suficientes indicios como para deducir el tipo de dieta de cada clase de dinosaurio y cómo esa dieta cambió a lo largo de la evolución.

Los resultados del estudio indican que los primeros dinosaurios incluían especies carnívoras, omnívoras y herbívoras.

Los dinosaurios terópodos tenían dientes puntiagudos, curvados y en forma de cuchilla, que se comportaban como los de los modernos lagartos del género Varanus. En cambio, los dientes de los ornitisquios y sauropodomorfos se parecían más a los de los omnívoros y herbívoros modernos, como las iguanas.


Los resultados del estudio también muestran que muchos grupos de dinosaurios herbívoros eran ancestralmente omnívoros y que los ancestros de los famosos herbívoros de cuello largo, como el Diplodocus, comían carne. Esta capacidad de diversificar su dieta en una etapa temprana de su evolución explica probablemente el éxito evolutivo y ecológico de los dinosaurios.

El estudio se titula “Dental form and function in the early feeding diversification of dinosaurs”. Y se ha publicado en la revista académica Science Advances. 

jueves, 1 de diciembre de 2022

EL ORÍGEN DE LAS PLANTAS.

 La historia de la evolución de las plantas es prácticamente la de la vida compleja en nuestro planeta. Ellas fueron las responsables del enriquecimiento en oxígeno de la atmósfera terrestre y, por tanto, de la gran cantidad de cambios que hubo en la Tierra ligados a esto.



El origen de las plantas

La vida en el planeta Tierra empezó en los océanos y, por tanto, a ellos hay que remontarse también para encontrar el origen de la evolución vegetal. Buscamos aquí la aparición de las primeras células vegetales, es decir, las primeras algas. Podemos decir que las primeras plantas fueron microalgas unicelulares que habitaban los océanos.

Su origen se atribuye actualmente a la fusión entre un protozoo y una cianobacteria, capaz de realizar la fotosíntesis. Se dio origen así al primer ser vivo eucariota y fotosíntetico dotado de cloroplasto. Se calcula que estas primeras algas aparecieron hace aproximadamente 1.600 millones de años.






Cómo llegaron las plantas a la tierra

Para explicar cómo llegaron las plantas a la tierra y empezaron a surgir las primeras plantas terrestres, hay que tener en cuenta varios factores y se pueden establecer, más o menos, las siguientes fases importantes:

1- Cuando las primeras algas aparecieron en los océanos, la vida compleja terrestre no era viable. La incidencia de los rayos UV sobre el territorio seco imposibilitaba la supervivencia fuera del agua, y fue necesario que durante muchísimo tiempo las algas y cianobacterias (del Reino Monera) produjeran oxígeno al realizar la fotosíntesis, que fue acumulándose en la atmósfera y acabó por dar lugar a la capa de ozono.



2- Este oxígeno resultó letal para los organismos que sobrevivían por medio de la fermentación, un proceso que solo puede realizarse en condiciones de ausencia de oxígeno (anaeróbicas), que tuvieron que retirarse a entornos no oxigenados. Actualmente, aún sobreviven en entornos como el cieno en los fondos de mares, ríos y lagos.

3- Así, no sería hasta hace entre 500 y 700 millones de años que las plantas fueran las primeras en colonizar las tierras emergidas, junto a hongos y bacterias. Se cree que la colonización de las plantas en la tierra empezó en zonas costeras como desembocaduras de ríos o esteros, donde las aguas dulces se mezclaban con la de los océanos.



4- De esta forma, las plantas se adaptaron primero al medio acuático dulce y, más adelante, se adaptaron al medio terrestre. Estas primeras tierras emergidas ofrecían condiciones muy duras para la vida: además de una radiación UV todavía más intensa que la actual, no existía en el planeta un manto vegetal, como el de ahora, que frenara los vientos y el terreno se dividía básicamente en roca madre dura y sedimento inestable de ríos y otras aguas. Además, el planeta contaba ya con estaciones climáticas y, por tanto, con periodos alternos de humedad y sequía, a los que estas primeras plantas tuvieron que adaptarse también. De estas primeras plantas no se conservan fósiles completos, pues se trataba muy probablemente de especies blandas, pequeñas parenquimatosas y de porte postrado. De ellas tenemos microfósiles y fragmentos, como esporas. Estas debían extenderse por los sustratos húmedos del periodo Ordovícico.


Resumen de la evolución de las plantas

Hemos visto cómo la vida vegetal se origina en los océanos en forma de microalgas y cómo estas se desarrollaron hasta ser capaces de colonizar las zonas terrestres.

1- A partir de estas primeras plantas parenquimatosas que reinaban en el periodo Ordovícico, se desarrollaron más adelante las plantas vasculares en el periodo Silúrico. Estas ya disponían de vasos por los que transportar nutrientes y agua por toda su estructura, con lo que fue posible un gran desarrollo en tamaño y complejidad. Las plantas vasculares se diversificaron a toda velocidad.

2- Apareció en algunas especies la capacidad de reforzar sus vasos conductores con lignina y ya en Silúrico podrían observarse paisajes con pastos y juncales, mucho más parecidos a los que conocemos actualmente. A estas alturas, en la Tierra ya vivían los primeros artrópodos terrestres.


3- En el Devónico medio aparecieron los helechoides y los antepasados de las gimnospermas, las primeras plantas con semilla. Estas fueron las primeras en desarrollar raíces primarias profundas, así como xilema en forma de madera.

4- Para el Devónico tardío ya podían observarse en tierra bosques de gran complejidad, con árboles altos, matas y hierbas, que darían hogar a una amplia diversidad de vida animal.

5- En el Carbonífero aparecieron las primeras gimnospermas como tal, que darían lugar a las coníferas en el Pérmico. Al final de este último periodo, sin embargo, se dio una crisis que acabó con toda la vegetación paleozoica y redujo en gran parte la diversidad de vida vegetal. 


6- Finalmente, las angiospermas o plantas con flores, que son actualmente el 90% de las plantas terrestres, aparecieron y se diversificaron durante el Cretácico, imponiéndose ya en el Terciario como la vegetación más importante y dominante en el medio terrestre. Se llamaba Terciario a la primera etapa de la Era Cenozoica, que empezó hace 66 millones de años. 

CONIFERAS.

Si tenemos esto en cuenta, quiere decir que plantas como las coníferas, que ya existían desde mucho antes, llevan muchísimo tiempo con nosotros sin apenas cambiar.

GINKGO BILOBA.

 En este sentido, merece especial mención el Ginkgo biloba o nogal del Japón. Este árbol, actualmente único, es una especie tan ancestral que no conserva parientes vivos. Todo un fósil viviente.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

EL MUNDO DE LOS TRILOBITES.

Los trilobites son uno de los artrópodos más fascinantes y misteriosos que se conocen en la historia geológica del planeta. Dominaron los océanos durante unos 300 millones de años a lo largo de prácticamente todo el Paleozoico (Cámbrico-Pérmico), desarrollando una enorme diversidad de formas y modos de vida. 


Los trilobites,(Trilobita, del latín, "tres lóbulos") son una clase de artrópodos extintos, dentro del subfilo Trilobitomorpha. Son los fósiles más característicos del Paleozoico (antigua «era Primaria»). Se han descrito cerca de 22 000 especies.

Aparecieron en el período Cámbrico (al inicio del Paleozoico, hace unos 540 millones de años), cuando los organismos ediacáricos ya habían desaparecido, y empezaron a diversificarse ya en el Cámbrico inferior. Tras la extinción masiva de finales del Cámbrico solo sobrevivieron las formas que habitaban ambientes pelágicos, de aguas profundas.

Durante el Ordovícico alcanzaron su máxima diversidad y ocuparon casi todos los nichos ecológicos marinos. A partir del Silúrico presentaron pocos cambios, hasta que durante la extinción masiva del Devónico sufrieron una importante reducción con la extinción de todos los órdenes excepto Proetida. Durante el Carbonífero los representantes del grupo son escasos y restringidos a ambientes de arrecife. Los últimos trilobites, ya solo habitantes de aguas someras, desaparecieron durante la extinción masiva del Pérmico-Triásico, hace unos 250 millones de años, junto con los euriptéridos o «escorpiones marinos», blastoideos, algunas especies de peces, esponjas, equinodermos, etcétera. Por tanto, su presencia en la Tierra se prolongó durante todo el Paleozoico, casi 300 millones de años. Los restos fósiles de trilobites son tan abundantes y han sido tan profundamente estudiados, que probablemente sean el grupo de animales extintos más conocido.



Inicialmente se consideraron antepasados de los crustáceos (en especial la cochinilla de humedad terrestre, que comparte ciertas características en común) o incluso de todos los artrópodos (ya que fueron los primeros en aparecer en el registro fósil). Hoy se les considera como un grupo independiente, separados de los mandibulados y quelicerados.

Los trilobites tienen el cuerpo aplanado y liso, más o menos ovalado y dividido en tres tagmas, céfalon (cabeza), tórax y pigidio; el tórax y el pigidio forman el tronco. Presentan dos surcos longitudinales que dividen el cuerpo en tres lóbulos claramente delimitados (de donde deriva su nombre): uno central (llamado glabela en el céfalon y raquis en el tronco) y dos laterales (denominados genas o mejillas en el céfalon y pleuras en el tronco). El tegumento dorsal era una gruesa cutícula impregnada de carbonato cálcico que ha facilitado su fosilización. Su tamaño varía desde unos pocos milímetros a más de 60 cm en algunas especies gigantes.



El céfalon ("cabeza") es el resultado de la fusión total de diversos segmentos, y no muestra restos externos de metamerización. Las genas se prolongan por los lados y por detrás por dos puntas genales; las genas están divididas en dos partes por una sutura: una gena fija interna (fixigena) y una gena móvil externa (librigena). La estructura formada por la glabela y las fixigenas se denomina cranidio ("cranidium"). En la cara ventral se localiza el hipostoma, una placa suspendida bajo la glabela que protegía la boca.

Sobre las genas hay un par de grandes ojos compuestos sorprendentemente evolucionados (en algunas especies situados sobre pedúnculos), análogos a los de parientes actuales como los crustáceos e insectos. De hecho, los trilobites fueron los primeros animales en desarrollar ojos complejos, lo que probablemente influyó en su éxito evolutivo. En la parte ventral del céfalon se insertan las antenas unirrámeas, largas y multiarticuladas, y se abre la boca, tras la cual hay tres pares de patas muy similares entre sí. Las antenas son equivalentes, por su posición preoral, a las de los insectos y miriápodos y al primer par de los crustáceos.

La excepcional secuencia temporal registrada en los yacimientos cámbricos de Murero y la abundancia de fósiles de trilobites permitió, en el año 2003,​ identificar dimorfismo sexual en trilobites, en aquella fecha el caso más antiguo reconocido en el reino animal. Para ello se seleccionaron cuatro especies filogenéticamente próximas y de amplia distribución estratigráfica: Acadoparadoxides mureroensis, Eccaparadoxides rouvielli, E. sequeirosi y E. mediterraneus. En todos los casos se comprobó que se presentaban dos morfotipos diferentes para cada especie y que esta diferencia se mantenía a lo largo de la sucesión sedimentaria o, lo que es equivalente, en el tiempo.


Hembra (izquierda) y macho de Crotalocephalus.

Los rasgos que diferencian ambos morfotipos son diferentes para cada especie, pero incluyen tanto la longitud del pigidio, más corto en los machos, como variaciones en la longitud de algunos segmentos del tórax, presentando las hembras una zona más estrecha en el tórax, correspondiente a segmentos posteriores al segmento en el que probablemente se ubicaría el poro genital (el segundo segmento torácico, como en los xifosuros actuales).


Exclusivamente marinos, estaban totalmente ausentes de ambientes de agua dulce y salobre; por su forma aplanada, ojos en posición dorsal y dureza de la cara dorsal se deduce que la mayoría eran animales bentónicos. Seguramente eran micrófagos, filtrando el barro del fondo en que vivían para obtener el alimento, ya que carecían de apéndices excavadores o prénsiles, así como de piezas bucales trituradoras. Algunas especies se hicieron secundariamente pelágicas y desarrollaron expansiones espinosas para favorecer la flotabilidad. Estas espinas también estaban presentes en las larvas protaspis, que son, por tanto, consideradas formas pelágicas con un gran potencial colonizador.

La reducción y pérdida de los ojos experimentada por diversas especies está relacionada seguramente con una adaptación a la zona afótica y la colonización de aguas profundas.