viernes, 1 de agosto de 2025

SEGÚN LOS PALEONTOLOGOS , LOS ARÁCNIDOS SE ORIGINARON EN LOS MARES DEL CAMBRICO.

 Paleontólogos han analizado las características fosilizadas del cerebro y el sistema nervioso central de Mollisonia symmetrica , un animal extinto que vivió en los mares del Cámbrico medio hace unos 508 millones de años. Sus resultados muestran que el sistema nervioso de Mollisonia symmetrica corresponde al de las arañas y escorpiones (arácnidos) actuales. Este descubrimiento desafía la creencia generalizada de que la diversificación de los arácnidos solo ocurrió después de que su ancestro común conquistara la tierra.


Mollisonia symétrica se caracteriza por un cerebro no segmentado y plegado hacia atrás. Crédito de la imagen: Strausfeld et al ., doi: 10.1016/j.cub.2025.06.063.

Hasta ahora, se pensaba que Mollisonia symmetrica representaba un miembro ancestral de un grupo específico de artrópodos conocidos como quelicerados , que vivieron durante el período Cámbrico e incluían ancestros de los cangrejos herradura actuales.

Para su sorpresa, el profesor Nicholas Strausfeld de la Universidad de Arizona y sus colegas descubrieron que los arreglos neuronales en el cerebro fosilizado del animal no están organizados como los de los cangrejos herradura, como podría esperarse, sino que están organizados de la misma manera que en las arañas modernas y sus parientes.

“Aún se debate intensamente dónde y cuándo aparecieron los primeros arácnidos, qué tipo de quelicerados fueron sus ancestros y si eran marinos o semiacuáticos como los cangrejos herradura”.

Mollisonia symmetria se parece exteriormente a otros quelicerados tempranos del Cámbrico inferior y medio en que su cuerpo estaba compuesto de dos partes: un caparazón ancho y redondeado en la parte delantera y un tronco robusto y segmentado que terminaba en una estructura ancha similar a una cola.

Algunos científicos se han referido a la organización de un caparazón en el frente, seguido de un tronco segmentado como similar al plan corporal de un escorpión.

Pero nadie había afirmado que Mollisonia symmetrica fuera algo más exótico que un quelicerado basal, ni siquiera más primitivo que el antepasado del cangrejo herradura, por ejemplo.



Lo que el profesor Strausfeld y sus coautores encontraron como indicación del estatus de Mollisonia symmetrica como arácnido es su cerebro y sistema nervioso fosilizados.

Al igual que en las arañas y otros arácnidos actuales, la parte anterior del cuerpo de Mollisonia symmetrica (llamada prosoma) contiene un patrón radiante de ganglios segmentarios que controlan los movimientos de cinco pares de apéndices segmentarios.

Además de esas características arácnidas, Mollisonia symmetrica también reveló un cerebro no segmentado del cual se extendían nervios cortos hasta un par de garras con forma de pinza, que recordaban a los colmillos de las arañas y otros arácnidos.

Pero la característica decisiva que demuestra la identidad arácnida es la organización única del cerebro de los mollisónidos, que es la inversa de la disposición de adelante hacia atrás que se encuentra en los crustáceos, insectos y ciempiés actuales, e incluso en los cangrejos herradura, como el género Limulus .

"Es como si el cerebro tipo Limulus visto en los fósiles del Cámbrico, o los cerebros de los crustáceos e insectos ancestrales y actuales, se hubieran invertido, que es lo que vemos en las arañas modernas", dijo el profesor Strausfeld.

“Este último hallazgo puede ser un avance evolutivo crucial, ya que los estudios de cerebros de arañas existentes sugieren que esta disposición de atrás hacia adelante proporciona atajos desde los centros de control neuronal a los circuitos subyacentes que coordinan el sorprendente repertorio de movimientos de una araña (o de su pariente)”, dijo el Dr. Frank Hirth, paleontólogo del King's College de Londres.

“Esta disposición probablemente les confiere sigilo en la caza, rapidez en la persecución y, en el caso de las arañas, una destreza exquisita para tejer redes y atrapar presas”.

“Este es un paso importante en la evolución, que parece ser exclusivo de los arácnidos”.



martes, 8 de julio de 2025

LOS CALAMARES PRIMITIVOS FUERON PIONEROS COMO NADADORES INTELIGENTES Y VELOCES EN LOS ECOSISTEMAS MARINOS Y SE PROPAGARON VERTIGINOSAMENTE HACE 100 MILLONES DE AÑOS.|

 Mediante un innovador enfoque de minería digital de fósiles, paleontólogos analizaron más de 250 picos fósiles de 40 especies antiguas de calamares. Sus resultados sugieren que la transición radical de cefalópodos con concha densa y movimientos lentos a formas de cuerpo blando no se debió a la extinción masiva del Cretácico final, hace unos 66 millones de años; los calamares primitivos ya habían formado grandes poblaciones y su biomasa superaba la de los amonites y los peces; fueron pioneros del ecosistema marino moderno como nadadores inteligentes y veloces.


Esta litografía muestra a Loligo forbesii , una especie de calamar del orden Myopsida. Crédito de la imagen: Comingio Merculiano.

Los calamares son el grupo de cefalópodos marinos más diverso y distribuido globalmente en el océano moderno, donde desempeñan un papel vital en los ecosistemas oceánicos como depredadores y presas.

Se considera ampliamente que su éxito evolutivo está relacionado con la pérdida de una concha externa rígida, que era un rasgo clave de sus ancestros cefalópodos.

Sin embargo, sus orígenes evolutivos siguen siendo oscuros debido a la rareza de fósiles de organismos de cuerpo blando.

El rgistro fósil de los calamares comienza hace apenas 45 millones de años, y la mayoría de los especímenes están constituidos únicamente por estatolitos fosilizados: diminutas estructuras de carbonito de calcio implicadas en el equilibrio.

La falta de fósiles tempranos ha llevado a especular que los calamares se diversificaron después de la extinción masiva del Cretácico final hace 66 millones de años.

Si bien los análisis moleculares de especies vivas han ofrecido estimaciones de los tiempos de divergencia de los calamares, la ausencia de fósiles anteriores ha hecho que estas estimaciones sean altamente inciertas.



En el nuevo estudio, el paleontólogo de la Universidad de Hokkaido, Shin Ikegami, y sus colegas abordaron estas lagunas mediante la minería digital de fósiles, que utiliza tomografía de molienda de alta resolución y procesamiento avanzado de imágenes para escanear digitalmente rocas enteras como imágenes transversales apiladas para revelar fósiles ocultos como modelos 3D detallados.

Aplicaron esta técnica a rocas carbonatadas del Cretácico de Japón y descubrieron 263 picos de calamar fosilizados, con especímenes que abarcan 40 especies en 23 géneros y cinco familias.

Los hallazgos muestran que los calamares se originaron hace aproximadamente 100 millones de años, cerca del límite entre el Cretácico Temprano y el Tardío, y se diversificaron rápidamente desde entonces.

Según los autores, el registro fósil hasta ahora oculto amplía enormemente los orígenes conocidos de los dos principales grupos de calamares: Oegopsida en unos 15 millones de años y Myopsida en unos 55 millones de años.



Los primeros oegopsidos mostraron rasgos anatómicos distintivos que desaparecieron en especies posteriores, lo que sugiere una rápida evolución morfológica, mientras que los miópsidos ya se parecían a las formas modernas.

El estudio también sugiere que los calamares del Cretácico tardío eran más abundantes y a menudo más grandes que los amonites y los peces óseos coexistentes, un dominio ecológico que es anterior a la radiación de los peces óseos y los mamíferos marinos en más de 30 millones de años, lo que los convierte en unos de los primeros nadadores inteligentes y rápidos que dieron forma a los ecosistemas oceánicos modernos.

“Tanto en número como en tamaño, estos antiguos calamares claramente prevalecieron en los mares”, afirmó el Dr. Ikegami.

“Sus cuerpos eran tan grandes como los de los peces e incluso más grandes que los de las amonitas que encontramos junto a ellos”.

“Esto nos muestra que los calamares eran los nadadores más abundantes en el océano antiguo”.

“Estos hallazgos cambian todo lo que creíamos saber sobre los ecosistemas marinos en el pasado”, afirmó el Dr. Yasuhiro Iba, también de la Universidad de Hokkaido.

“Los calamares fueron probablemente los pioneros de los nadadores rápidos e inteligentes que dominan el océano moderno”.

El estudio fue publicado en la revista Science .

miércoles, 4 de junio de 2025

LAS 12 AVES PREHISTÓRICAS MAS GRANDES DE QUE HAN EXISTIDO EN EL MUNDO.

 DATOS CURIOSOS DE LAS AVES MAS ANTIGUAS DE LA TIERRA.

1. Dodo.



El dodo fue un ave prehistórica nativa de las Islas Mauricio, la cual se extinguió a finales del siglo XVII. Su altura era de aproximadamente un metro, su peso se encontraba entre los 10 y los 18 kilogramos, y su plumaje era de colores grisáceos. La forma de garfio de su pico y el largo de este, 23 centímetros, lo convertían en una herramienta perfecta para abrir cocos. Era un ave incapaz de volar, debido al pequeño tamaño de sus alas, su gran peso, y la poca capacidad de su esternón para aguantar esta actividad.

Su extinción, además de la caza por parte de los humanos, se debió también a que las nuevas especies que surgieron en la isla saqueaban sus nidos.


2. Dinornis.




También conocido como “moa gigante”, esta especie natural de Nueva Zelanda medía entre 0,5 y 3,5 metros de altura, y algunos de ellos llegaban a pesar alrededor de 250 kilogramos. Su cuello largo y su estatura les ayudaban a alimentarse, ya que eran herbívoros y utilizaban técnicas similares a las de las jirafas. Sus gruesas y fuertes patas le permitían correr hasta 40 kilómetros por hora, pese a ser una de las aves más pesadas. Su extinción tuvo lugar aproximadamente en el año 1500, y se debió a los humanos, los cuales cazaban este animal para alimentarse, y a otras especies de depredadores que existían en esa etapa.


3. Titanis.




El Titanis, perteneciente al grupo de aves conocida como “aves del terror”, vivió en América del Norte durante las épocas del Plioceno y Pleistoceno. Con 2 metros de largo, 2 metros y medio de altura, y un peso de 150 kilogramos, eran pocas las presas que se le resistían. Atacaba a estas corriendo tras ellas a gran velocidad (68 km/h), para cogerlas con sus garras y finalmente golpearlas con su afilado pico, con el que desgarraba la carne. El Titanis se extinguió debido a dos causas: el cambio climático, y la aparición de nuevas especies de osos, lobos y felinos, que además de atacarle también robaban su comida.


4. Brontornis.



También dentro del grupo de “aves del terror” se encontraba el Brontornis. Esta ave medía 2,85 metros y pesaba alrededor de los 420 kilogramos, lo que la convierte en una de las más grandes y pesadas de su especie. Vivió durante la etapa del Mioceno en la Patagonia, donde era uno de los mayores depredadores de la zona, matando incluso a elefantes y a otros depredadores existentes en esta época. Sus técnicas de ataque eran mediante la emboscada, o persiguiendo a la presa para acabar saltando fuertemente sobre ella.


5. Cygnus falconeri.


El Cygnus falconeri o cisne gigante era un ave de gran tamaño que medía aproximadamente entre 190 y 210 centímetros desde el pico hasta la cola, y pesaba alrededor de 30 kilogramos. Debido a estas dimensiones y a su peso, se cree que no fue un ave voladora. Su extinción no fue debida como en otros casos a la aparición de humanos en su región, si no que se cree que los responsables de su desaparición fueron otros depredadores superiores, y las condiciones climatológicas extremas.


6. Paraphysornis.


El Paraphysornis tenía una altura de aproximadamente 1,7 metros, alrededor de 2 metros de largo, y la longitud de su cráneo era de 60 centímetros. Debido a su gran tamaño, y a un peso aproximado de 300 kilogramos, este ave prehistórica era incapaz de volar. De naturaleza carnívora y siendo un temible depredador, el Paraphysornis vivió en las llanuras de Brasil durante la era del Mioceno hasta su extinción.


7. Patagopteryx.


Esta ave corredora denominada Patagopteryx era endémica del noroeste de la Patagonia. Vivió en tierras argentinas durante el Cretácico superior, y su tamaño era aproximadamente como el de un pollo. Con 80 centímetros de largo, y 50 centímetro de altura, destacan en él sus largas piernas y pico. Se cree que era una ave corredora, que llegaba a alcanzar una velocidad máxima de 35 kilómetros por hora, y que se asemejaba al correcaminos. Su dieta a base de insectos determina la forma de su pico, el cual estaba formado por pequeñas rugosidades que le ayudaban a triturar a estos pequeños animales.


8. Dromornis.


Perteneciente a la familia de los cisnes y gansos, el Dromornis se asemejaba a un emú gigante, que vivió en los bosques australianos. En un principio se pensaba que estas aves se alimentaban de plantas y semillas, aunque más tarde los científicos comenzaron a suponerse que, debido a la forma y dureza de su pico y mandíbula, esta especie podría ser carnívora. El Dromornis podía llegar a medir 3 metros de alto y pesar 500 kilogramos. Su cuello era alargado, y sus alas tenían un tamaño bastante pequeño en comparación con su cuerpo, por lo que se deduce que no era un ave voladora.


9. Hesperornis.


Este enorme pájaro nadador conocido como Hesperornis, pertenece al género de aves marinas que vivieron en un mar interior que se encontraba cubriendo parte de Norteamérica durante la época del Cretácico superior. En tierra era muy vulnerable a los ataques de otras especies, ya que no podía correr ni volar, sin embargo era un ávido nadador y buceador. Su boca estaba compuesta por una gran cantidad de afilados dientes con los que desgarraba a sus presas, en su mayoría peces y animales acuáticos. El Hesperornis medía 1,8 metros de largo y pesaba alrededor de los 28 kilogramos.


10. Anthropornis y Pachydyptes.


Los Anthropornis y Pachydyptes pertenecen a la familia del pingüino actual. Ambos vivieron en las aguas frías de Nueva Zelanda en la era del Eoceno, y su alimentación se basaba en peces. Si bien el Anthropornis era mayor en altura (1,8 metros frente a 1,6 metros de su pariente), el Pachydyptes lo era en peso (130 kilogramos frente a los 90 del Anthropornis). El Pachydyptes fue sustituido por los pequeños pingüinos que conocemos actualmente, y el Anthropornis se extinguió debido a su falta de plumaje y grasa cuando se congeló la Antártida.


11. Phorusrhacos.




El Phorusrhacos fue la última ave catalogada dentro de las “aves de terror”. Vivió en el continente americano hasta el final de la era glacial en zonas boscosas y llanuras. Medía aproximadamente 2 metros y medio de alto, y llegaba a pesar hasta 130 kilogramos, lo que le convertía en una de las aves carnívoras más letales. Su largo y fuerte pico y sus grandes garras, eran las herramientas utilizadas por esta ave para atacar y matar a sus presas. Esto lo hacía de dos formas, agarrando a su presa y dejándola caer de forma violenta contra el suelo, o golpeando a su presa con el pico en el cráneo.


12. Aepyornis.


Esta ave prehistórica también se conocía como ave elefante, y es que su tamaño era aproximadamente el doble que el de una avestruz actual. Procedente de Madagascar, lleva extinta desde el siglo XVII, aproximadamente cuando llegaron los primeros humanos a este país. Esto se produjo debido a la deforestación de las zonas donde anidaban, y a la caza de estas aves por parte de los habitantes de allí. Los Aepyornis tenían un largo cuello en forma de “ese” y un pequeño pico, lo que les facilitaba recoger las plantas de las que se alimentaban. Sus huevos medían alrededor de un metro de circunferencia, aproximadamente 160 veces más grande que el que pone una gallina.

(FOTOS COTRTESIA DE WIKIMEDIA.).

lunes, 12 de mayo de 2025

ESTA ES ,EOPLATYPLEURA MESSELENSIS, LA NUEVA ESPECIE DE CIGARRA CANTORA QUE VIVIÓ EN ALEMANIA HACE 47 MILLONES DE AÑOS.

 Cicadidae es una de las familias de insectos con mayor riqueza de especies en la actualidad. Sin embargo, en comparación con el número de especies vivas, el registro fósil de Cicadidae es extremadamente limitado. La especie recién descubierta, Eoplatypleura messelensis , no solo representa uno de los fósiles de Cicadidae más antiguos conocidos del continente euroasiático, sino también el registro confirmado más antiguo de la subfamilia Cicadinae a nivel mundial hasta la fecha.



Reconstrucción en vida de Eoplatypleura messelensis . Crédito de la imagen: Dinghua Yang.

Eoplatypleura messelensis vivió en Europa hace aproximadamente 47 millones de años (época del Eoceno).

“La familia de las cigarras verdaderas (Cicadidae) es uno de los grupos de insectos con mayor riqueza de especies en la actualidad”, afirmó la Dra. Sonja Wedmann, paleontóloga del Senckenberg Forschungsinstitut und Naturmuseum Frankfurt/Main.

“Sin embargo, hay muy pocos hallazgos fósiles en comparación con el gran número de especies modernas”.

Dentro de esta familia, el grupo Platypleurini es particularmente llamativo: tiene una amplia distribución y contiene muchas especies diferentes con características especiales.

“Por primera vez hemos descrito un fósil de este grupo de cigarras”.


Eoplatypleura messelensis , hembra adulta. Crédito de la imagen: Senckenberg Forschungsinstitut und Naturmuseum Frankfurt/Main.

Se encontraron dos especímenes fósiles de Eoplatypleura messelensis en Messel Pit, una mina a cielo abierto de esquisto bituminoso que se encuentra a 10 km al noreste de Darmstadt, en el estado alemán de Hesse.

“El nuevo fósil de Messel se caracteriza por una cabeza compacta con ojos compuestos discretos y alas anteriores anchas con un borde delantero notablemente curvado”, dijo el Dr. Hui Jiang, paleontólogo del Senckenberg Forschungsinstitut und Naturmuseum Frankfurt/Main, la Universidad Carolina, la Universidad de Bonn y el Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing.

“Aunque el fósil es una hembra, su clasificación sugiere que los machos de este grupo eran capaces de producir fuertes llamadas de apareamiento”.




El antiguo insecto tenía una longitud corporal de 2,65 cm y una envergadura de 6,82 cm, y se destaca por sus alas expansivas y con patrones llamativos.

“Estos patrones son similares a los de las especies modernas de cigarras del grupo Platypleurini, que viven en bosques y matorrales”, dijo el Dr. Jiang.

“Dada la vegetación subtropical presente en la zona de Messel hace unos 47 millones de años, la coloración podría haber cumplido una función ecológica similar, por ejemplo, como camuflaje”.

“ Eoplatypleura messelensis es uno de los representantes más antiguos conocidos de las cigarras verdaderas actuales en Eurasia y representa el registro más antiguo de la subfamilia Cicadinae en todo el mundo”, dijo el Dr. Wedmann.

“También es la primera cigarra zumbadora descrita del Pozo de Messel”.




“El descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento de la fauna de Messel Pit, sino que también cierra una brecha importante en la historia de las cigarras en el Eoceno”.

En el futuro, Eoplatypleura messelensis podría servir como una referencia cronológica importante para los estudios genéticos sobre la historia evolutiva de estos animales y proporcionar nuevos conocimientos sobre el origen y la propagación de los Platypleurini.

El artículo del equipo fue publicado el 29 de abril de 2025 en la revista Scientific Reports .


viernes, 11 de abril de 2025

SE LLAMA PLESIOPTERYS WIDI, EL NUEVO ESQUELETO FÓSIL DEL JURÁSICO HALLADO EN ALEMANIA.

 Los paleontólogos en Alemania han desenterrado un esqueleto excepcionalmente bien conservado de una especie de plesiosauroideo del Jurásico temprano llamada Plesiopterys wildi .



El esqueleto MH 7 de Plesiopterys wildi en vista ventral. Crédito de la imagen: Marx et al ., doi: 10.7717/peerj.18960.


Desde una perspectiva global, el Jurásico Temprano se caracterizó por la ruptura constante del supercontinente Pangea y las fluctuaciones climáticas asociadas que produjeron condiciones alternas de efecto invernadero y de congelación.

Estos cambios paleoambientales coincidieron con la radiación de varios grupos de reptiles, incluido Plesiosauria .

El registro fósil de plesiosaurios del Jurásico Temprano es especialmente diverso, con miembros de Plesiosauroidea, Pliosauridae y Rhomaleosauridae representados por numerosas especies de Europa, particularmente en Alemania e Inglaterra.

El esqueleto de 3 m de largo de Plesiopterys wildi ofrece nuevas pistas sobre la evolución y la distribución geográfica de los plesiosaurios del Jurásico Temprano.

El fósil, que data de hace 180 millones de años, fue encontrado en la Formación Posidonienschiefer cerca de Holzmaden, en el sur de Alemania.

El ejemplar, denominado MH 7, es uno de los esqueletos articulados de plesiosaurio más completos encontrados en la región.




“A diferencia de los ictiosaurios y sus parientes marinos, los cocodrilos, que dominan el registro fósil de esta formación, los plesiosaurios son comparativamente raros”, dijeron el paleontólogo de la Universidad de Lund, Miguel Marx, y sus colegas.

“El nuevo descubrimiento, por tanto, ofrece una visión poco común de la biodiversidad de estos reptiles marinos de cuello largo”.

“MH 7 representa un individuo subadulto, refinando las características conocidas de esta especie y confirmando su validez como un taxón distinto”.

El análisis filogenético indica que Plesiopterys wildi es un plesiosauroide de divergencia temprana, estrechamente relacionado con Franconiasaurus brevispinus .




El descubrimiento sugiere una transición evolutiva gradual hacia criptoclídidos más derivados del Jurásico Tardío", dijeron los paleontólogos.

“Esto apoya la idea de que las especies de plesiosaurios pueden haber sido regionalmente distintas dentro de los mares epicontinentales de la Europa del Jurásico Temprano, lo que refuerza los patrones de segregación paleobiogeográfica”.

“El espécimen de Holzmaden nos brinda una visión sin precedentes de Plesiopterys wildi en una etapa más madura de desarrollo, lo que nos permite refinar nuestra comprensión de esta especie y su lugar en la evolución del plesiosaurio”, dijo el Dr. Marx.

“También sugiere que comunidades distintas de plesiosaurios pueden haber evolucionado en diferentes regiones de los mares europeos durante el Jurásico Temprano”.

"Nuestra investigación refuerza la idea de que los plesiosaurios ya estaban desarrollando adaptaciones especializadas y linajes regionales distintos mucho antes de lo que creíamos", añadió el Dr. Sven Sachs, investigador del Naturkunde-Museum Bielefeld.

“Esto tiene implicaciones importantes para comprender cómo respondieron los reptiles marinos a los cambios ambientales en los mares Jurásico”.

El estudio fue publicado en la revista PeerJ.

lunes, 31 de marzo de 2025

ESTE ES EL DUONYCHUS TSOGTBAATARI LA NUEVA ESPECIE DE DINOSAURIO CON DOS GARRAS CURVAS HALLADO EN EL DESIERTO DE GOBI, MONGOLIA.

 Un peculiar dinosaurio con solo dos dedos armados con enormes garras curvas ha sido descubierto en el desierto de Gobi, en Mongolia. Bautizado como Duonychus tsogtbaatari o “dos garras”, este hallazgo sorprende a los científicos por romper el patrón de tres dedos común en su familia.






El fósil, desenterrado durante obras de construcción, revela una criatura de 3 metros de largo y unos 260 kg de peso que vivió hace unos 90 millones de años. Lo más impresionante: sus garras de 30 centímetros, que conservaban incluso restos de queratina, el mismo material de nuestras uñas. Esta vaina de queratina añadía más del 40 % a la longitud de la garra, lo que las hacía especialmente formidables.

“Es como si la evolución hubiera dicho ‘vamos a probar algo totalmente nuevo"”, explica Yoshitsugu Kobayashi, paleontólogo del Museo de la Universidad de Hokkaido en Japón y líder del estudio publicado en la revista iScience.




Aunque estaba emparentado con los temibles dinosaurios carnívoros, el Duonychus prefería la dieta vegetariana. Pertenecía a los terizinosaruios, dinosaurios caracterizados por su torso rotundo, cuello largo, cabeza pequeña, postura bípeda y plumas en el cuerpo.

El ejemplar usaba sus formidables garras principalmente para atraer ramas y alimentarse de hojas, aunque los investigadores especulan que también podrían haberle servido para defensa o incluso para reconocimiento entre su especie.

Este extraño dinosaurio compartía su hábitat semiárido con otros dinosaurios acorazados, con cuernos y antepasados más pequeños del Tyrannosaurus, detalló nuestro medio asociado DW.





Evolución de los dinosaurios: la reducción de dedos
Duonychus es un ejemplo de reducción digital; perder dedos de las manos o pies a través de la evolución. Los primeros vertebrados terrestres tenían ocho dígitos. Los dinosaurios más antiguos tenían manos con cinco dedos, al igual que las personas, pero muchos linajes de dinosaurios experimentaron reducción digital con el tiempo.

El descubrimiento de Duonychus significa que ahora hay no menos de cinco linajes de terópodos conocidos que han evolucionado independientemente para tener solo dos dedos en cada mano. El más famoso de estos fue el T. rex, un miembro del grupo llamado tiranosaurios cuyos diminutos brazos estaban fuera de proporción con su enorme cabeza y torso.

Entonces, ¿por qué sería beneficioso tener menos dedos? “Con los dinosaurios que agarraban vegetación durante la búsqueda de alimento, uno pensaría que más dedos sería mejor. Obviamente, ese no era el caso con Duonychus, ya que su construcción de mano con dos dedos parecía adaptarle perfectamente. Sospecho que podría haber tenido un comportamiento alimentario especializado o una fuente de alimento”, dijo la paleontóloga y coautora del estudio Darla Zelenitsky de la Universidad de Calgary en Canadá.

“Los tiranosaurios eran bestias hipercarnívoras con cráneos y mandíbulas masivos diseñados para atrapar y matar presas”, añadió Zelenitsky. “Para ellos, los dedos y los brazos probablemente se redujeron porque eran bastante inútiles en comparación con su cráneo”.







jueves, 13 de febrero de 2025

ENCUENTRAN EN LA ANTARTIDA EL FÓSIL DE UN ANCESTRO TEMPRANO DE LOS PATOS Y GANZOS

 El hallazgo de un cráneo fósil casi completo de Vegavis iaai en la Antártida confirma su relación con las aves acuáticas modernas y aporta nuevas claves sobre su evolución.



Hace 69 millones de años, en un mundo dominado por dinosaurios, un ancestro temprano de los patos y gansos modernos surcaba los cielos de la Antártida. Se trata de Vegavis iaai, un ave que ha sido motivo de debate entre paleontólogos durante más de dos décadas. Recientemente, el descubrimiento de un cráneo fósil casi completo ha permitido confirmar su posición evolutiva dentro del grupo de aves modernas.

Este hallazgo,  cuenta sobre la evolución de las aves acuáticas y destaca el papel de la Antártida como un refugio evolutivo clave durante el Cretácico tardío. El estudio fue liderado por Christopher Torres, investigador de la National Science Foundation (NSF), en colaboración con un equipo internacional de científicos.



El hallazgo de Vegavis iaai ha supuesto un avance en la comprensión de la evolución de las aves modernas. Aunque los primeros restos fueron descubiertos en 2011 durante una expedición del Proyecto de Paleontología de la Península Antártica, no fue hasta ahora que el análisis de un cráneo fósil casi completo ha permitido ubicar con certeza a esta especie en el árbol evolutivo de las aves.

Gracias a la conservación excepcional del cráneo, los investigadores han identificado una combinación de rasgos anatómicos que vinculan a Vegavis con el linaje de las aves acuáticas modernas, como patos y gansos.

Pocas aves han generado tantas discusiones entre los paleontólogos como Vegavis", señala Torres, ahora profesor en la Universidad del Pacífico. "Este nuevo fósil ayudará a resolver muchas de esas discusiones, confirmando su lugar en la evolución de las aves modernas".



Uno de los aspectos más fascinantes de este descubrimiento es su contexto geográfico. Hace unos 66 millones de años, un asteroide impactó en la península de Yucatán, provocando la extinción masiva de los dinosaurios no aviares. Sin embargo, la Antártida, con su clima templado y abundante vegetación en el Cretácico tardío, pudo haber servido como refugio para diversas especies, incluidas las aves primitivas.

Según Patrick O'Connor, coautor del estudio y profesor en la Universidad de Ohio, "este fósil subraya que la Antártida tiene mucho que decirnos sobre las primeras etapas de la evolución de las aves modernas". Las condiciones ambientales y el aislamiento geográfico del continente austral pudieron haber favorecido la aparición de rasgos más avanzados en aves como Vegavis.

CARACTERISTICAS.

Pico largo y puntiagudo: adaptado para la captura de presas acuáticas.

Músculos mandibulares potentes: permitían superar la resistencia del agua durante la caza.

Adaptación al buceo: utilizaba sus patas para propulsarse bajo el agua, a diferencia de los patos y gansos modernos.

Estructura cerebral avanzada: muestra un desarrollo similar al de las aves acuáticas actuales.