jueves, 8 de febrero de 2024

ENCUENTRAN 50 HUEVOS FOSILIZADOS EN UN NIDO DE 29 MILLONES DE AÑOS DE ANTIGÜEDAD. EN OREGON ESTADOS UNIDOS.

 En un antiguo bosque templado en lo que hoy es Oregón, un insecto cavó profundamente en un banco de arena cerca de un arroyo. Allí, en una madriguera húmeda, puso decenas de huevos alargados, unos 50 en total. A pesar de su cuidadoso trabajo en la construcción de este vivero subterráneo, ninguno de los huevos eclosionó.

En cambio, los huevos, encerrados dentro de una vaina, se fosilizaron en una masa pedregosa y mineralizada. Y ahora, 29 millones de años después, constituyen un registro de reproducción de insectos que podría ser diferente a todo lo que los paleontólogos hayan visto antes.



Recientemente, las exploraciones por micro-CT de la caja del huevo revelaron no sólo que tenía millones de años, sino también que probablemente fue creado por un saltamontes. Los huevos y la construcción general del nido se parecen mucho a los huevos y las vainas de las especies modernas de saltamontes. Este conocimiento recientemente documentado ofrece una imagen más clara de ese antiguo ecosistema, confirmando que los saltamontes estaban presentes y prosperando allí, y que algunos tipos de saltamontes estaban enterrando sus huevos bajo tierra.

Los huevos de insectos son extremadamente raros en el registro fósil, y las cajas de huevos intactas son aún más raras. Esta es probablemente la única vaina de huevos de saltamontes fosilizada registrada y ofrece una visión de su reproducción que se remonta a la época del Oligoceno (hace 33,9 millones a 23 millones de años), informaron investigadores. 

“Este trabajo es emocionante porque una preservación tan excepcional proporciona información única sobre una de las etapas de la vida de los insectos menos comprendidas, particularmente en el pasado geológico”, dijo el autor principal del estudio, Jaemin Lee, ecólogo evolutivo y estudiante de doctorado en la Universidad de California, Berkeley. 

Fósiles delicados como este ejemplar suelen conservarse en depósitos lacustres junto con materia vegetal. Estos lugares tienden a ser anóxicos o pobres en oxígeno y relativamente estáticos, . Allí, los fósiles pueden formarse en paz, sin ser tocados por corrientes o bacterias. Pero hace millones de años, un río o arroyo pasaba por este lugar. Sin embargo, las condiciones que rodeaban esta vaina de huevo eran las adecuadas para que permaneciera enterrada y fosilizara sin ser molestada en condiciones casi perfectas, a pesar del ambiente dinámico del agua que fluye cerca.

En la superficie se veían 28 huevos elipsoides, cada uno de los cuales no medía más de 4,65 milímetros de largo y 1,84 milímetros de ancho (esto es comparable a los huevos de los saltamontes modernos, aunque el tamaño de los huevos puede variar según la especie). Los escáneres revelaron más de dos docenas de huevos más enterrados en la matriz en cuatro o cinco capas, dispuestos en un patrón radial. Algunos de los huevos estaban huecos, mientras que otros se habían llenado de sedimentos, informaron los autores del estudio.

"La mineralización que pudimos ver en cada uno de los huevos dejó muy claro que se trataba de una estructura de fosilización".

Como los huevos fósiles de insecto son tan escasos, no había muchos ejemplares disponibles para comparar. Así que Lee consultó una base de datos mundial de huevos de insectos, que contiene más de 6.700 especies vivas, para identificar los huevos de la cápsula fósil.



"Comparé las características definitorias de los huevos, como el tamaño, la relación longitud-anchura y la curvatura de cada uno de ellos, con las de los huevos vivos", explicó. "Huevos tan grandes, elípticamente curvados y con una puesta de gran tamaño (unos 50 huevos en total) son desconocidos en cualquier otro grupo de insectos vivos aparte de los saltamontes y las langostas".

Este inusual hallazgo proporciona una visión nunca vista de la reproducción en los antiguos parientes de los saltamontes modernos. El espécimen, prácticamente prístino, también demuestra el nivel de conservación de los yacimientos de fósiles del parque nacional. 

"El mero hecho de poder ver la estructura interna y describir correctamente su aspecto fue algo realmente emocionante para nosotros", dijo el paleontólogo. "No hay nada parecido en el registro fósil que conozcamos".

viernes, 5 de enero de 2024

EL FÓSIL DE UN MONSTRUO MARINO DE 2 METROS DE LARGO, FUE EXTRAÍDO DE LOS ACANTILADOS DE LA COSTA JURÁSICA DE DORSET, EN EL REINO UNIDO.

 Han pasado millones de años desde que los dinosaurios se extinguieron con aquel meteorito, pero aún se siguen encontrando miles de fósiles de estas bestias milenarias. Esta vez se ha hallado el fósil del cráneo de un pliosaurio, un salvaje reptil marino que causó estragos en los océanos hace unos 150 millones de años. El fósil, de 2 metros de largo, ha sido extraído de los acantilados de la Costa Jurásica de Dorset, en Reino Unido.

Según explican los expertos, este fósil es uno de los ejemplares “más completos de su tipo jamás descubierto y está brindando nuevos conocimientos sobre este antiguo depredador”.



La mandíbula inferior y el cráneo superior están entrelazados, como lo estarían en vida. En todo el mundo, casi no se han encontrado especímenes con ese nivel de detalle. Y si lo están, faltan muchos fragmentos, mientras que esto, aunque está ligeramente distorsionado: tiene todos los huesos presentes”.

El cráneo es más grande que la mayoría de los seres vivos, detalle que da una percepción de como podía ser el tamaño del espécimen. Aparte de su gran tamaño, una de las cosas que más llama la atención son sus 130 dientes afilados, los cuales podían matar a otro ser en un abrir y cerrar de ojos. Un aspecto que han resaltado los paleontólogos son las finas crestas que se ubican en la parte posterior de cada diente, herramienta que les ayudaba a perforar la carne y luego extraer rápidamente sus colmillos.

El pliosaurio era uno de los dinosaurios más letales y, con entre 10 y 12 m de largo, con cuatro poderosas extremidades en forma de aletas para impulsarse a gran velocidad, era el mayor depredador en el océano. “El animal habría sido tan enorme que creo que habría sido capaz de cazar eficazmente cualquier cosa que tuviera la mala suerte de encontrarse en su espacio”, dice el Dr. Andre Rowe de la Universidad de Bristol. “No tengo ninguna duda de que esto era algo así como un T. rex submarino”.




El fósil fue hallado de la forma más inesperada, durante un paseo por una playa cerca de la Bahía de Kimmeridge en la famosa Costa Jurásica del sur de Inglaterra. El descubridor del cráneo fue Phil Jacobs, un amigo de Steve Etches y compañero fanático de los fósiles. Jacobs se topó con la punta del hocico del pliosaurio que yacía en los guijarros. Pero, ¿Dónde estaba el resto del animal? Un estudio realizado con drones en la pared del acantilado encontró una ubicación probable al resto del fósil.


lunes, 20 de noviembre de 2023

EL ARATASAURUS MUSEONACIONALI EL NUEVO FÓSIL DE DINOSAURIO DEL BRASIL

 Aratasaurus museonacionali es la única especie conocida del género extinto Aratasaurus (tup. "lagarto nacido de fuego") de saurisquio terópodos celurosaurio basal que vivió a principios del periodo Cretácico, hace 115-110 millones de años durante el Albiense, en lo que es hoy Sudamérica. Conocido por fósiles encontrados en depósitos de la Formación Romualdo en Brasil. Llegó a medir hasta 3 metros de largo y pesar unos 34 kilogramos) cuando estaba completamente desarrollado.


El holotipo fue descubierto en una mina de yeso en 2008 y fue llevado al Museo de Paleontología Plácido Cidade Nuvens para ser preparado y descrito. Entre 2008 y 2016, se realizaron análisis microscópicos de los tejidos del holotipo utilizando pequeñas muestras de hueso. También en 2016, el fósil fue llevado al Museo Nacional de Brasil. El 2 de septiembre de 2018 hubo un incendio en el museo , pero las llamas no tocaron el área donde se almacenaba y el fósil quedó intacto.


En 2020, fue descrito como el nuevo género Aratasaurus. El nombre genérico Aratasaurus proviene de la unión de los términos de la lengua Tupi ara, "nacido" y" atá "fuego", y el sufijo en griego saurus "lagarto", mientras que el descriptor específico "museunacionali" se refiere al Museo Nacional de Río de Janeiro, donde el fósil fue depositado en 2016. Aratasaurus fue clasificado en Coelurosauria en una posición basal, como taxón hermano de Zuolong.

La investigación señaló que el nuevo fósil ayudará a comprender la historia evolutiva de los terópodos, que conforman el grupo de dinosaurios carnívoros cuyos representantes actuales son las aves.


jueves, 9 de noviembre de 2023

CIENTÍFICOS DECUBREN FÓSILES DE ALGAS ROJAS DE 1.600 AÑOS DE ANTIGUEDAD EN LA INDIA.

 Este hallazgo indica que la vida multicelular avanzada evolucionó mucho antes de lo que se pensaba.



Un equipo de científicos descubrió dos tipos de fósiles parecidos a algas rojas en rocas sedimentarias bien conservadas en Chitrakoot (India central). Las presuntas algas rojas estaban incrustadas en esteras fósiles de cianobacterias, llamadas estromatolitos, de 1.600 millones de años.

Unas eran como un hilo y las otras pertenecían a una colonia carnosa. Las primeras en ser descubiertas fueron las de forma de hilo y posteriormente, al analizar los estromatolitos, la estudiante de doctorado Therese Sallstedt encontró estructuras más complejas y carnosas. "¡Me emocioné tanto que tuve que caminar tres veces por el edificio antes de ir a decirle a mi supervisor lo que había visto!", exclama la investigadora del Museo Sueco de Historia Natural, institución que lidera el estudio.



Las primeras huellas de la vida en la Tierra tienen al menos 3.500 millones de años de antigüedad. Se trata de organismos unicelulares que, a diferencia de los eucariotas, carecen de núcleos y otros orgánulos. Los parientes más cercanos al grupo que conduce a las plantas son eucariotas unicelulares del supergrupo denominado SAR (un clado de Eukarya que incluye a Stramenopiles, Alveolata y Rhizaria). Los cloroplastos de plantas derivan de cianobacterias endosimbióticas, que habitan dentro de otro organismo.

“La multicelularidad ha evolucionado muchas veces en la historia de la vida en diferentes linajes. Se han encontrado grandes fósiles multicelulares macroscópicos (visibles a simple vista) en el registro de rocas de hace 2.100 millones de años, pero de analogía desconocida. Los nuevos hallazgos son los más antiguos que podemos, con cierta confianza, relacionar con los grupos vivos de eucariotas multicelulares”, declara a SINC Stefan Bengtson, profesor de paleozoología en el Museo Sueco de Historia Natural.



Los investigadores fueron capaces de observar en estos restos fósiles distintas estructuras celulares internas, así como un haz de filamentos característicos de las algas rojas.

“Datamos estas algas en 1.600 millones de años por la radiocronometría de las rocas, midiendo los productos de descomposición de elementos o isótopos radiactivos con ratios previamente conocidos”, añade el experto. Sin embargo, los científicos explican que no se puede estar cien por cien seguro de esta antigüedad, ya que no hay ADN, “pero encajan bastante bien con la morfología y la estructura de las algas rojas”, señalan.



Las algas rojas más antiguas conocidas hasta este descubrimiento tienen 1.200 millones de años. Estos fósiles indios, 400 millones de años anteriores y los más antiguos semejantes a plantas que se han encontrado, sugieren que las primeras ramas del árbol de la vida necesitan ser recalibradas. “Tal vez no totalmente, si se refiere a la topología del árbol. Pero este hallazgo puede cambiar drásticamente el momento de las primeras ramas del árbol de la vida”, enfatiza Bengtson.


Según los investigadores, el Fanerozoico o ‘tiempo de vida visible’ –que corresponde a los últimos 542 millones de años de la historia de la Tierra– “parece haber comenzado mucho antes de lo que pensábamos", dice el científico.

“Ahora encontramos más y más ejemplos de fósiles ‘visibles’ en rocas más antiguas, pero la principal distinción está confirmada: las rocas fósiles son mucho más escasas en escalas geológicas anteriores, como el Proterozoico y el Arqueano, que en el Fanerozoico”, concluye.

viernes, 20 de octubre de 2023

DESCUBREN EN CHINA EXCEPCIONALES FÓSILES DE DINOSAURIOS QUE DATAN DE HACE 130 MILLONES DE AÑOS.

 Un equipo de paleontólogos descubrió dos “excepcionales” fósiles de dinosaurios, que datan de hace unos 130 millones de años, en la provincia china de Hebei, en el norte del país asiático.

Ambos fósiles pertenecen a dinosaurios herbívoros y fueron desenterrados en las cercanías de la ciudad de Chengde, informó hoy la agencia de noticias Xinhua.



Uno de los hallazgos es un ceratosaurio primitivo con el que se llena un vacío en la comprensión de la evolución de esta especie.

El otro fósil pertenece a un estegosaurio y muestra una preservación casi perfecta de su esqueleto y piel.

Este último, que mide aproximadamente 5 metros de largo, destaca debido a las espinas de cola óseas y la piel fosilizada que se encuentra en un estado sorprendentemente intacto.


La conservación de la piel es un hallazgo extremadamente raro y valioso para la investigación paleontológica, ya que proporciona información sin precedentes sobre la apariencia y la estructura de estos antiguos gigantes.

"El fósil de piel de dinosaurio es excepcionalmente raro. Los huesos y dientes de los dinosaurios se convirtieron en fósiles con relativa facilidad, lo que hace que los fósiles de piel de dinosaurio bien conservados sean una rareza", declaró a Xinhua Guo Ying, profesor del Instituto de Geología y Paleontología de la Universidad de Linyi.

Los científicos creen que estos hallazgos arrojarán luz sobre la ecología y la biología de estos dinosaurios para comprender mejor cómo vivían y se adaptaban a su entorno hace millones de años.


jueves, 7 de septiembre de 2023

DESCUBRE EN CHINA EL FÓSIL DE UN DINOSARUIO SENTADO EN SU NIDO DE HUEVOS.

 El raro ejemplar data de, al menos, 70 millones de años atrás y fue recuperado de rocas del Cretácico superior descubiertas en China.




Paleontólogos recuperaron en el sur de China restos del primer espécimen de dinosaurio del mundo que fue encontrado sentado en un nido de huevos con bebés fosilizados.

El fósil en cuestión es el de un ovirraptorsaurio, un grupo de dinosaurios terópodos parecidos a aves que prosperaron durante el Período Cretácico, el tercer y último período de la Era Mesozoica (comúnmente conocida como la “Edad de los Dinosaurios”) que se extendió desde 145 a hace 66 millones de años.

El nuevo espécimen fue recuperado de rocas del Cretácico superior, de unos 70 millones de años, en la ciudad de Ganzhou, en la provincia de Jiangxi.




“Los dinosaurios conservados en sus nidos son raros, al igual que los embriones fósiles. Esta es la primera vez que se encuentra un dinosaurio no aviar, sentado en un nido de huevos que preservan embriones, en un único espécimen espectacular”, explicó el doctor Shundong Bi, de la Universidad de Yunnan y primer autor, citado por Science China Press.

El fósil consiste en un esqueleto incompleto de un ovirraptor grande, presumiblemente adulto, agachado en una postura de incubación de pájaro sobre una nidada de al menos 24 huevos. Al menos siete de estos huevos conservan huesos o esqueletos parciales de embriones oviraptóridos sin eclosionar en su interior.




La etapa tardía del desarrollo de los embriones y la proximidad del adulto a los huevos sugiere fuertemente que este último murió en el acto de incubar su nido, como sus primos pájaros modernos, en lugar de poner sus huevos o simplemente proteger su nido de estilo cocodrilo, como a veces se propuso para los otros pocos esqueletos de oviraptóridos que se encontraron encima de los nidos.

“Este tipo de descubrimiento, en esencia el comportamiento fosilizado, es el más raro de los raros en los dinosaurios”, explicó el coautor Matthew C. Lamanna, del Museo de Historia Natural de Pittsburg.


El equipo también llevó a cabo análisis de isótopos de oxígeno que indican que los huevos se incubaron a altas temperaturas similares a las de los pájaros, lo que agrega más apoyo a la hipótesis de que el adulto murió en el acto de criar su nido.

Además, aunque todos los embriones estaban bien desarrollados, algunos parecen haber sido más maduros que otros, lo que a su vez sugiere que los huevos en el mismo nido podrían haber eclosionado en momentos ligeramente diferentes. Esta característica, conocida como eclosión asincrónica, parece haber evolucionado de forma independiente en los oviraptóridos y algunas aves modernas.

Otro aspecto interesante del nuevo espécimen oviraptórido es que el adulto conserva un grupo de guijarros en su región abdominal. Es casi seguro que se trata de gastrolitos, o “piedras del estómago”, rocas que se habrían tragado deliberadamente para ayudar al dinosaurio a digerir su comida.

Esta es la primera vez que se encontraron indudables gastrolitos en un oviraptórido y, como tales, estas piedras pueden proporcionar nuevos conocimientos sobre las dietas de estos animales.


miércoles, 2 de agosto de 2023

ORÍGEN Y DESAPARICIÓN DE LOS DINOSAURIOS.

 Todos los continentes durante el período Triásico eran parte de una sola masa de tierra llamada Pangea. Al ser una única masa terrestre, las diferencias entre los distintos animales y plantas eran mucho menos evidentes que en la actualidad. Por otra parte, el clima era relativamente cálido y seco, y muchas áreas de Pangea eran grandes desiertos.


Este entorno fundamentalmente cálido –de hecho, no existían los actuales casquetes polares– fue propicio para la evolución de las primeras especies de dinosaurios. Los reptiles tienden a prosperar en climas cálidos porque su piel es menos porosa que, por ejemplo, la piel de los mamíferos. Entre sus adaptaciones ambientales, los riñones de los reptiles pueden conservar el agua durante más tiempo.

La gran mayoría de los dinosaurios aparecieron a finales del Período Triásico, momento en el que Pangea se dividiría en dos debido a una serie de terremotos y erupciones volcánicas. Entre ellos destacan los terópodos y los prosaurópodos. Con el paso del tiempo, los dinosaurios comenzaron a colonizar la tierra, debido a la ausencia de competencia y con nichos ecológicos vacíos. Entre los dinosaurios más comunes del Triásico están el Lystrosaurus, el Cynognathus, el Ornithosuchus, el Herrerasaurus y el Plateosaurus.


Período Jurásico (201-145 millones de años a.C.)

A finales del periodo Triásico se produjo una desaparición de especies masiva, pero ésta no afectó a los dinosaurios. Aunque las causas son objeto de gran debate la comunidad científica, se sabe que los dinosaurios sobrevivieron. Debido a la proliferación de zonas de vegetación en este período, los dinosaurios pudieron evolucionar y aumentar en población.

Pangea quedó dividida en dos creando Laurasia en el norte y Gondwana en el sur. A pesar de esta separación, las similitudes en los registros fósiles de los dinosaurios muestran que hubo algunas conexiones terrestres entre los dos continentes a principios del Jurásico.


El clima cambió ya que bajaron las temperaturas ligeramente. Las menores temperaturas fueron acompañadas de grandes precipitaciones, que aumentaron debido a los grandes mares que aparecieron entre las masas de tierra. Estos cambios climáticos provocaron la proliferación de plantas como helechos, que se convirtieron las actuales fuentes de combustibles fósiles.

Los dinosaurios del Período Jurásico más importantes fueron el Apatosaurus, el Diplodocus y el Brachiosaurus. Se trata de algunos de los animales más grandes que han recorrido la faz de la Tierra.




Período Cretácico (145-66 millones de años)

Es el período geológico en el que se produjo la desaparición de los dinosaurios y otras muchas especies de fauna y flora. En el período Cretácico, la Tierra se volvió a dividir hasta formar los continentes que conocemos hoy, aunque en diferentes posiciones. De esta forma, los dinosaurios evolucionaron de forma independiente en diferentes partes del mundo, volviéndose más diversos.

Fue a mediados del Cretácico cuando se formaron aproximadamente el 50 % de las reservas mundiales de petróleo que se conocen hoy en día. De ellas, las principales se encuentran en los alrededores del golfo Pérsico y en la región entre el golfo de México y la costa de Venezuela.

Algunos de los dinosaurios más conocidos de este período son el Protoceratops, el Triceratops, el Pachycephalosaurus, el Baryonyx, el Tyrannosaurus o el Velociraptor.

La evolución de los dinosaurios termina en este período geológico. Al finalizar el período Cretácico la mayoría de la fauna, tanto terrestre como marina, incluyendo todas las especies de dinosaurios, sufrió la desaparición masiva.


La desaparición de los dinosaurios.

Los últimos dinosaurios murieron hace aproximadamente 65 millones de años. Aunque la causa de su extinción sigue siendo un misterio, el cambio climático, las enfermedades, las comunidades vegetales cambiantes y los eventos geológicos podrían haber influido en la desaparición de los dinosaurios.

Las teorías sobre la desaparición de los dinosaurios han sido objeto de mucho debate y controversia. Sin embargo, hay una que ha ganado mayor reconocimiento de la comunidad paleontológica. Se trata de la teoría que establece que la desaparición de los dinosaurios fue provocada por un enorme meteorito que se estrelló contra la Tierra cerca del Golfo de México.

Este meteorito de grandes dimensiones levantó la cantidad de polvo y escombros suficiente para bloquear la luz solar durante mucho tiempo. Esto provocó una sucesión de eventos que tuvo efectos devastadores sobre muchas especies, que acabarían por extinguirse ante la falta de sol y luz.