viernes, 27 de enero de 2023

HALLAN HUELLAS DE DINOSAURIOS DEL JURASICO EN CHINA.

 


Un equipo internacional de paleontólogos ha descubierto en la cima de una pared rocosa de la cuenca de Zigui, en la provincia china de Hubei, las primeras huellas de un dinosaurio del Jurásico Medio.

Según expertos de la Academia de las Ciencias de China, el hallazgo consiste en al menos 11 huellas que datan de hace entre 165 y 174 millones de años. Las huellas están situadas en un alto muro de piedra con una pendiente de más de 60 grados.


A pesar del mal estado de conservación, los expertos lograron identificar 10 pisadas de saurópodo, incluidas cinco de las patas delanteras y cinco de las patas traseras. Nueve de ellas formaron una pista. De acuerdo con la relación de aspecto y el ancho de la huella, y otras características, los científicos concluyeron que pertenecen a un ejemplar joven de Brontopodus, de unos cuatro metros de longitud.



Los investigadores determinaron que las huellas se dejaron mientras el espécimen caminaba a una velocidad de hasta seis kilómetros por hora.

Otra pisada pertenece a un terópodo, una especie de dinosaurio carnívoro de tres dedos. También se encontraba en muy mal estado de conservación. A pesar de las dificultades, los expertos sugieren que estas huellas son un espécimen del tipo Eubrontes.

El descubrimiento de las huellas aporta pistas sobre la paleofauna, que habitó la provincia hace millones de años. Las estructuras sedimentarias originales, como fisuras de lodo, así como huellas de insectos y fósiles de bivalvos, indican que esta área alguna vez fue un ambiente de depósito lacustre, y las plantas y los fósiles de polen producidos en la misma capa indican una vegetación que prefiere la sequía y el calor, lo que indica que la región alguna vez fue cálida y seca.

(fotos cortesía de científicos e investigadores / China Science News.).

martes, 10 de enero de 2023

DESCUBREN QUE COMÍAN LOS PRIMEROS DINOSAURIOS.

 Los dinosaurios dominaron la tierra durante la era Mesozoica hasta su extinción hace 66 millones de años. Incluían grupos de gigantes vegetarianos como los saurópodos de cuello largo y especies carnívoras como el Tyrannosaurus rex y sus parientes evolutivos. Sin embargo, los orígenes de los dinosaurios fueron mucho más humildes y se remontan al período Triásico, con la aparición de los primeros dinosaurios definitivos hace aproximadamente 235 millones de años. Aquellos primeros dinosaurios resultan enigmáticos.


El misterio que rodea a esos dinosaurios primigenios se debe a que se ha venido desconociendo de qué vivían y cómo lograron sobrevivir a una extinción. Eran mucho más pequeños que sus parientes evolutivos posteriores y durante la mayor parte del Triásico estuvieron a la sombra de reptiles parecidos a los cocodrilos. Hasta ahora, apenas se sabía nada sobre la diversidad dietética y ecológica de los primeros dinosaurios, pero es obvio que algo debió ocurrir en el Triásico que permitió a los dinosaurios soportar la extinción masiva del Triásico-Jurásico y adaptarse tras ella, convirtiéndose en el grupo dominante durante el resto del Mesozoico.


El equipo de Antonio Ballell y Mike Benton, de la Universidad de Bristol en el Reino Unido, se propuso averiguar de qué se alimentaban esos primeros dinosaurios y para ello recurrió a una serie de métodos informáticos capaces de analizar en profundidad la forma y función de los dientes de los primeros dinosaurios y compararlos con los de los reptiles actuales que tienen dietas diversas.



Con estos métodos, los autores del estudio consiguieron determinar cuánto se parecían en términos alimentarios los primeros dinosaurios a algunos animales modernos, obteniendo así suficientes indicios como para deducir el tipo de dieta de cada clase de dinosaurio y cómo esa dieta cambió a lo largo de la evolución.

Los resultados del estudio indican que los primeros dinosaurios incluían especies carnívoras, omnívoras y herbívoras.

Los dinosaurios terópodos tenían dientes puntiagudos, curvados y en forma de cuchilla, que se comportaban como los de los modernos lagartos del género Varanus. En cambio, los dientes de los ornitisquios y sauropodomorfos se parecían más a los de los omnívoros y herbívoros modernos, como las iguanas.


Los resultados del estudio también muestran que muchos grupos de dinosaurios herbívoros eran ancestralmente omnívoros y que los ancestros de los famosos herbívoros de cuello largo, como el Diplodocus, comían carne. Esta capacidad de diversificar su dieta en una etapa temprana de su evolución explica probablemente el éxito evolutivo y ecológico de los dinosaurios.

El estudio se titula “Dental form and function in the early feeding diversification of dinosaurs”. Y se ha publicado en la revista académica Science Advances. 

jueves, 1 de diciembre de 2022

EL ORÍGEN DE LAS PLANTAS.

 La historia de la evolución de las plantas es prácticamente la de la vida compleja en nuestro planeta. Ellas fueron las responsables del enriquecimiento en oxígeno de la atmósfera terrestre y, por tanto, de la gran cantidad de cambios que hubo en la Tierra ligados a esto.



El origen de las plantas

La vida en el planeta Tierra empezó en los océanos y, por tanto, a ellos hay que remontarse también para encontrar el origen de la evolución vegetal. Buscamos aquí la aparición de las primeras células vegetales, es decir, las primeras algas. Podemos decir que las primeras plantas fueron microalgas unicelulares que habitaban los océanos.

Su origen se atribuye actualmente a la fusión entre un protozoo y una cianobacteria, capaz de realizar la fotosíntesis. Se dio origen así al primer ser vivo eucariota y fotosíntetico dotado de cloroplasto. Se calcula que estas primeras algas aparecieron hace aproximadamente 1.600 millones de años.






Cómo llegaron las plantas a la tierra

Para explicar cómo llegaron las plantas a la tierra y empezaron a surgir las primeras plantas terrestres, hay que tener en cuenta varios factores y se pueden establecer, más o menos, las siguientes fases importantes:

1- Cuando las primeras algas aparecieron en los océanos, la vida compleja terrestre no era viable. La incidencia de los rayos UV sobre el territorio seco imposibilitaba la supervivencia fuera del agua, y fue necesario que durante muchísimo tiempo las algas y cianobacterias (del Reino Monera) produjeran oxígeno al realizar la fotosíntesis, que fue acumulándose en la atmósfera y acabó por dar lugar a la capa de ozono.



2- Este oxígeno resultó letal para los organismos que sobrevivían por medio de la fermentación, un proceso que solo puede realizarse en condiciones de ausencia de oxígeno (anaeróbicas), que tuvieron que retirarse a entornos no oxigenados. Actualmente, aún sobreviven en entornos como el cieno en los fondos de mares, ríos y lagos.

3- Así, no sería hasta hace entre 500 y 700 millones de años que las plantas fueran las primeras en colonizar las tierras emergidas, junto a hongos y bacterias. Se cree que la colonización de las plantas en la tierra empezó en zonas costeras como desembocaduras de ríos o esteros, donde las aguas dulces se mezclaban con la de los océanos.



4- De esta forma, las plantas se adaptaron primero al medio acuático dulce y, más adelante, se adaptaron al medio terrestre. Estas primeras tierras emergidas ofrecían condiciones muy duras para la vida: además de una radiación UV todavía más intensa que la actual, no existía en el planeta un manto vegetal, como el de ahora, que frenara los vientos y el terreno se dividía básicamente en roca madre dura y sedimento inestable de ríos y otras aguas. Además, el planeta contaba ya con estaciones climáticas y, por tanto, con periodos alternos de humedad y sequía, a los que estas primeras plantas tuvieron que adaptarse también. De estas primeras plantas no se conservan fósiles completos, pues se trataba muy probablemente de especies blandas, pequeñas parenquimatosas y de porte postrado. De ellas tenemos microfósiles y fragmentos, como esporas. Estas debían extenderse por los sustratos húmedos del periodo Ordovícico.


Resumen de la evolución de las plantas

Hemos visto cómo la vida vegetal se origina en los océanos en forma de microalgas y cómo estas se desarrollaron hasta ser capaces de colonizar las zonas terrestres.

1- A partir de estas primeras plantas parenquimatosas que reinaban en el periodo Ordovícico, se desarrollaron más adelante las plantas vasculares en el periodo Silúrico. Estas ya disponían de vasos por los que transportar nutrientes y agua por toda su estructura, con lo que fue posible un gran desarrollo en tamaño y complejidad. Las plantas vasculares se diversificaron a toda velocidad.

2- Apareció en algunas especies la capacidad de reforzar sus vasos conductores con lignina y ya en Silúrico podrían observarse paisajes con pastos y juncales, mucho más parecidos a los que conocemos actualmente. A estas alturas, en la Tierra ya vivían los primeros artrópodos terrestres.


3- En el Devónico medio aparecieron los helechoides y los antepasados de las gimnospermas, las primeras plantas con semilla. Estas fueron las primeras en desarrollar raíces primarias profundas, así como xilema en forma de madera.

4- Para el Devónico tardío ya podían observarse en tierra bosques de gran complejidad, con árboles altos, matas y hierbas, que darían hogar a una amplia diversidad de vida animal.

5- En el Carbonífero aparecieron las primeras gimnospermas como tal, que darían lugar a las coníferas en el Pérmico. Al final de este último periodo, sin embargo, se dio una crisis que acabó con toda la vegetación paleozoica y redujo en gran parte la diversidad de vida vegetal. 


6- Finalmente, las angiospermas o plantas con flores, que son actualmente el 90% de las plantas terrestres, aparecieron y se diversificaron durante el Cretácico, imponiéndose ya en el Terciario como la vegetación más importante y dominante en el medio terrestre. Se llamaba Terciario a la primera etapa de la Era Cenozoica, que empezó hace 66 millones de años. 

CONIFERAS.

Si tenemos esto en cuenta, quiere decir que plantas como las coníferas, que ya existían desde mucho antes, llevan muchísimo tiempo con nosotros sin apenas cambiar.

GINKGO BILOBA.

 En este sentido, merece especial mención el Ginkgo biloba o nogal del Japón. Este árbol, actualmente único, es una especie tan ancestral que no conserva parientes vivos. Todo un fósil viviente.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

EL MUNDO DE LOS TRILOBITES.

Los trilobites son uno de los artrópodos más fascinantes y misteriosos que se conocen en la historia geológica del planeta. Dominaron los océanos durante unos 300 millones de años a lo largo de prácticamente todo el Paleozoico (Cámbrico-Pérmico), desarrollando una enorme diversidad de formas y modos de vida. 


Los trilobites,(Trilobita, del latín, "tres lóbulos") son una clase de artrópodos extintos, dentro del subfilo Trilobitomorpha. Son los fósiles más característicos del Paleozoico (antigua «era Primaria»). Se han descrito cerca de 22 000 especies.

Aparecieron en el período Cámbrico (al inicio del Paleozoico, hace unos 540 millones de años), cuando los organismos ediacáricos ya habían desaparecido, y empezaron a diversificarse ya en el Cámbrico inferior. Tras la extinción masiva de finales del Cámbrico solo sobrevivieron las formas que habitaban ambientes pelágicos, de aguas profundas.

Durante el Ordovícico alcanzaron su máxima diversidad y ocuparon casi todos los nichos ecológicos marinos. A partir del Silúrico presentaron pocos cambios, hasta que durante la extinción masiva del Devónico sufrieron una importante reducción con la extinción de todos los órdenes excepto Proetida. Durante el Carbonífero los representantes del grupo son escasos y restringidos a ambientes de arrecife. Los últimos trilobites, ya solo habitantes de aguas someras, desaparecieron durante la extinción masiva del Pérmico-Triásico, hace unos 250 millones de años, junto con los euriptéridos o «escorpiones marinos», blastoideos, algunas especies de peces, esponjas, equinodermos, etcétera. Por tanto, su presencia en la Tierra se prolongó durante todo el Paleozoico, casi 300 millones de años. Los restos fósiles de trilobites son tan abundantes y han sido tan profundamente estudiados, que probablemente sean el grupo de animales extintos más conocido.



Inicialmente se consideraron antepasados de los crustáceos (en especial la cochinilla de humedad terrestre, que comparte ciertas características en común) o incluso de todos los artrópodos (ya que fueron los primeros en aparecer en el registro fósil). Hoy se les considera como un grupo independiente, separados de los mandibulados y quelicerados.

Los trilobites tienen el cuerpo aplanado y liso, más o menos ovalado y dividido en tres tagmas, céfalon (cabeza), tórax y pigidio; el tórax y el pigidio forman el tronco. Presentan dos surcos longitudinales que dividen el cuerpo en tres lóbulos claramente delimitados (de donde deriva su nombre): uno central (llamado glabela en el céfalon y raquis en el tronco) y dos laterales (denominados genas o mejillas en el céfalon y pleuras en el tronco). El tegumento dorsal era una gruesa cutícula impregnada de carbonato cálcico que ha facilitado su fosilización. Su tamaño varía desde unos pocos milímetros a más de 60 cm en algunas especies gigantes.



El céfalon ("cabeza") es el resultado de la fusión total de diversos segmentos, y no muestra restos externos de metamerización. Las genas se prolongan por los lados y por detrás por dos puntas genales; las genas están divididas en dos partes por una sutura: una gena fija interna (fixigena) y una gena móvil externa (librigena). La estructura formada por la glabela y las fixigenas se denomina cranidio ("cranidium"). En la cara ventral se localiza el hipostoma, una placa suspendida bajo la glabela que protegía la boca.

Sobre las genas hay un par de grandes ojos compuestos sorprendentemente evolucionados (en algunas especies situados sobre pedúnculos), análogos a los de parientes actuales como los crustáceos e insectos. De hecho, los trilobites fueron los primeros animales en desarrollar ojos complejos, lo que probablemente influyó en su éxito evolutivo. En la parte ventral del céfalon se insertan las antenas unirrámeas, largas y multiarticuladas, y se abre la boca, tras la cual hay tres pares de patas muy similares entre sí. Las antenas son equivalentes, por su posición preoral, a las de los insectos y miriápodos y al primer par de los crustáceos.

La excepcional secuencia temporal registrada en los yacimientos cámbricos de Murero y la abundancia de fósiles de trilobites permitió, en el año 2003,​ identificar dimorfismo sexual en trilobites, en aquella fecha el caso más antiguo reconocido en el reino animal. Para ello se seleccionaron cuatro especies filogenéticamente próximas y de amplia distribución estratigráfica: Acadoparadoxides mureroensis, Eccaparadoxides rouvielli, E. sequeirosi y E. mediterraneus. En todos los casos se comprobó que se presentaban dos morfotipos diferentes para cada especie y que esta diferencia se mantenía a lo largo de la sucesión sedimentaria o, lo que es equivalente, en el tiempo.


Hembra (izquierda) y macho de Crotalocephalus.

Los rasgos que diferencian ambos morfotipos son diferentes para cada especie, pero incluyen tanto la longitud del pigidio, más corto en los machos, como variaciones en la longitud de algunos segmentos del tórax, presentando las hembras una zona más estrecha en el tórax, correspondiente a segmentos posteriores al segmento en el que probablemente se ubicaría el poro genital (el segundo segmento torácico, como en los xifosuros actuales).


Exclusivamente marinos, estaban totalmente ausentes de ambientes de agua dulce y salobre; por su forma aplanada, ojos en posición dorsal y dureza de la cara dorsal se deduce que la mayoría eran animales bentónicos. Seguramente eran micrófagos, filtrando el barro del fondo en que vivían para obtener el alimento, ya que carecían de apéndices excavadores o prénsiles, así como de piezas bucales trituradoras. Algunas especies se hicieron secundariamente pelágicas y desarrollaron expansiones espinosas para favorecer la flotabilidad. Estas espinas también estaban presentes en las larvas protaspis, que son, por tanto, consideradas formas pelágicas con un gran potencial colonizador.

La reducción y pérdida de los ojos experimentada por diversas especies está relacionada seguramente con una adaptación a la zona afótica y la colonización de aguas profundas.


lunes, 3 de octubre de 2022

DESCUBIERTOS LOS DINOSAURIOS MAS ANTIGUOS DE AFRICA.

 Un equipo internacional de paleontólogos ha descubierto en el norte de Zimbaue los fósiles de los dinosaurios más antiguos de África, entre ellos el esqueleto casi completo de una nueva especie de herbívoro de cuello largo de 1,8 metros de longitud y entre 10 y 30 kilos de peso. Estos animales vivieron a comienzos del Triásico, en la época Carniana, hace 230 millones de años. El hallazgo, publicado en 'Nature', sugiere que los primeros dinosaurios del planeta se limitaron a una región templada en el extremo sur del antiguo supercontinente de Pangea.



Los restos son, según los investigadores, un auténtico tesoro fósil. Recuperar dinosaurios tan antiguos es una auténtica rareza que, hasta ahora, solo se había conseguido en pocos lugares del mundo, principalmente en el norte de Argentina, el sur de Brasil y la India.
Los fósiles fueron encontrados durante el curso de dos excavaciones llevadas a cabo en 2017 y 2019. Entre ellos se incluía un dinosaurio herrerasaurio, parientes de mamíferos primitivos como los cinodontes, parientes de cocodrilos acorazados como los aetosaurios, y unos «reptiles arcaicos y extraños» llamados Rhynchosaurus.



El descubrimiento de Mbiresaurus ha llevado a los investigadores a proponer una nueva teoría sobre la migración de los dinosaurios. África, como todos los continentes, fue una vez parte del supercontinente llamado Pangea. Se cree que el clima en Pangea se dividió en fuertes cinturones latitudinales húmedos y áridos, con cinturones más templados que abarcan latitudes más altas y desiertos intensos en los trópicos inferiores. Los científicos creían anteriormente que estos cinturones climáticos influían y restringían la distribución de animales en Pangea.
«Debido a que los dinosaurios se dispersaron inicialmente bajo este patrón climático, la dispersión temprana de los dinosaurios debería haber sido controlada por la latitud», señala Griffin. «Los dinosaurios más antiguos se conocen de aproximadamente las mismas latitudes a lo largo del cinturón de clima templado del sur que estaba en ese momento, aproximadamente 50 grados al sur», puntualiza.




Griffin y su equipo se dirigieron deliberadamente al norte de Zimbabue, ya que el país cayó a lo largo de este mismo cinturón climático, cerrando una brecha geográfica entre el sur de Brasil y la India durante la Edad del Triásico Tardío.

Más aún, estos primeros dinosaurios estaban restringidos por bandas climáticas al sur de Pangea, y solo más tarde en su historia se dispersaron por todo el mundo. La ruptura de estas barreras y una ola de dispersión hacia el norte coincidieron con un período húmedo en todo el mundo, o el Evento Pluvial Carniense, hace entre 237 y 227 millones de años. Después de esto, las barreras regresaron, 'sujetando' a los dinosaurios en sus distintas provincias a través de Pangea durante el resto del Período Triásico.

Los autores sugieren que los controles climáticos influyeron en la composición inicial de los dinosaurios terrestres y otros grupos principales⁠, como mamíferos, tortugas, anfibios y reptiles⁠, muchos de los cuales persisten hasta el día de hoy.


lunes, 29 de agosto de 2022

LOS COPROLITOS

 



El registro fósil de los animales del pasado no solo incluye huesos, conchas y huellas, sino también sus heces.  

Se conocen como coprolitos las heces de animales conservadas en los sedimentos a través del tiempo. Se pueden encontrar en yacimientos arqueológicos y paleontológicos, donde las condiciones ambientales sean adecuadas para su conservación. Los coprolitos pueden mineralizarse, desecarse o conservarse por anaerobiosis en ambientes húmedos o secos. 

Morfológicamente, un coprolito bien conservado no es diferente de las heces depositadas recientemente por animales de la misma especie, pero en muchos casos el material puede fragmentarse o pulverizarse por la acción de agentes mecánicos o fisicoquímicos. 

Quizás el nombre científico no denote mucho sobre el material del que están formados este tipo de fósiles –excepto si se conoce el significado El término coprolitos viene del griego, kopros, excremento y lithos, piedra. 

Su estudio permite detectar la presencia de elementos tales como fragmentos vegetales y óseos​, polen, silicofitolitos, parásitos y obtener información sobre la dieta, el rango de acción, la estacionalidad en el uso de los recursos o, incluso, infecciones parasitarias​ del organismo que produjo esas heces.​

Fueron descubiertos por Mary Anning​ y descritos por primera vez por William Buckland en 1829. Su principal importancia radica en que constituyen pruebas directas de hábitos alimenticios​ y depredación de especies extintas, especialmente carnívoros​ ya que resulta más fácil encontrar restos óseos no digeridos que vegetales, estableciendo en muchos casos relaciones directas depredador-presa​. 


Es posible estudiar aspectos de la composición de los coprolitos mediante distintas técnicas. Una de ellas consiste en tomar imágenes mediante una tomografía axial computarizada (TAC)​ o microtomografía​. Otra técnica para el procesamiento de estas muestras implica la división en submuestras, rehidratación, deflocuación, filtración, para entonces analizar cada inclusión por separado.​

Como se desprende de su nombre, copro - excremento, se trata de las heces fosilizadas de organismos que vivieron en el pasado.   pero para muchos paleontólogos e investigadores han sido de gran ayuda para desenterrar misterios relacionados no sólo con la alimentación de antiguas especies, sino con su forma de vida, enfermedades e incluso para descubrir elementos orgánicos de otros organismos.

Obviamente, en concordancia con el tamaño de la especie que los produjo, el tamaño de estas piezas puede variar desde unos pocos centímetros a varios metros, perteneciendo estos últimos a especies de vertebrados gigantes que poblaron la Tierra en otras eras, como los dinosaurios o los mamuts.  Algo que resulta llamativo, es que la mayoría de los coprolitos que se conservan en buen estado pertenecen a depredadores y carnívoros y esto se debe a que el fósforo y el calcio de los huesos de sus víctimas son excelentes compuestos para la preservación y formación de los fósiles.



En la actualidad, las investigaciones sobre coprolitos forman parte de un ámbito de trabajo que goza de gran dinamismo y que está proporcionando resultados de considerable interés. Su principal importancia radica en que constituyen pruebas directas de los hábitos alimenticios de especies extintas. Además, a través de su estudio, es posible conocer el clima y el ambiente en el que vivían los animales del pasado, humanos incluidos, e incluso sacar a la luz aspectos sobre su comportamiento o de qué forma utilizaban el territorio. Según sus características y el lugar donde se hayan descubierto, es posible establecer con cierta precisión aspectos de los animales a los que pertenecieron; por ejemplo, los coprolitos de un herbívoro son diferentes de los de un carnívoro.


jueves, 26 de mayo de 2022

LA PALEOECOLOGÍA.

 Paleoecología. Es la rama de la paleontología que estudia los organismos fósiles y los restos fósiles del pasado para conocer su medio ambiente y reconstruir los ecosistemas presentes en la tierra durante las diferentes eras geológicas.

El objetivo de la paleoecología es el de reconstruir el modelo más detallado posible del ecosistema de organismos que hoy se encuentran dentro de rocas sedimentarias como fósiles. Estas reconstrucciones ecológicas se hacen teniendo en cuenta, como base de partida, los actuales ambientes naturales y parámetros biológicos, físicos y químicos que los caracterizan, como la temperatura media y sus rangos, la naturaleza y cantidad de comida disponible, el grado de intensidad de la iluminación solar, la salinidad del agua etcétera.



Los restos fósiles, se conservan gracias a los minerales que los petrificaron, pero suelen sufrir cambios o deformaciones, habiendo sido ya estudiados en la antigua Grecia.
El método palinológico ha sido muy utilizado para describir cambios de vegetación y clima desde los años veinte de este siglo, iniciando con los estudios del científico Von Post en Escandinavia (Faegri e Iversen, 1989).
El método se basa en que los granos de polen producidos por las plantas se incorporan por el viento o agua a los sedimentos de cuerpos de agua como lagunas, pantanos o turberas y allí se conservan de manera casi permanente. Si bien, el polen se conserva mejor bajo condiciones anaeróbicas, como en pantanos o turberas, su conservación es más problemática en ambientes calcífilos.


El polen se preserva durante mucho tiempo en los sedimentos, aunque expuestos a sequías ocasionales se pueden dañar por efectos de oxidación. Si la deposición es muy lenta los granos de polen también son más expuestos a efectos de microbios. Factores que influyen en el transporte del polen son características del mismo polen como tamaño, forma, densidad, posición de la planta en la vegetación y las condiciones climáticas.
Ha permitido el estudio del cambio climático y el impacto antrópico en sitios arqueológicos, ha abierto un nuevo sendero en la micropaleontología que ha pasado de su estandarte tradicional a la vanguardista forma de mirar al futuro a través del pasado.



La magnitud de este cambio queda grabado en el registro geológico y los micro paleontólogos, da la oportunidad única de interpretar e inferir si estos cambios han tenido un impacto en el ambiente físico o social de las comunidades que los instigaron.


El suroccidente norteamericano nos ofrece algunos ejemplos geológicos, prehispánicos y recientes de gran valor para contribuir al conocimiento sobre el cambio climático e impacto antrópico en los últimos 11 mil años antes del presente (AP). El espectro de estos estudios micropaleontológicos comienza con el estudio de los canales de irrigación de Las Capas, Tucson, Arizona (Período Agrícola Temprano, 3000 AP a 2000 AP) entre otros en el Valle de Tucson y luego se ha extendido a gran parte de los valles de Phoenix y del Río Gila, incluyendo el vasto acervo de los complejos canales construidos por la civilización Hohokam en los primeros 1450 años de la era cristiana en el valle de Phoenix, Arizona.
De ahí, se proyectó a estudios en Texas, Nuevo México, Nevada y California donde las reconstrucciones paleoclimáticas han permitido identificar el Younger-Dryas en las cercanías de Albuquerque, Nuevo México y la transición de la Anomalía Climática Medieval y de la Pequeña Edad del Hielo en el Norte de Texas.



Nuevos estudios han permitido identificar la respuesta de los ostrácodos a la presencia de metales pesados en lagos naturales y artificiales como el Lago Patagonia, en Arizona, así como la transición de un ambiente no perturbado a uno seriamente perturbado en tiempos históricos en Ash Meadows National Wildlife Refuge, Nevada. Estos estudios han dado lugar a que algunas personas exploren la oportunidad de hacer investigación desde la iniciativa privada.